Para los políticos formoseños el año electoral 2011 comenzó una vez finalizada la fiebre del mundial. En el oficialismo ya trabajan a pleno para la candidatura número cinco a gobernador de Gildo Insfrán. Si leyó bien, van para el quinto mandato, es decir 20 años en el gobierno como primer mandatario a lo que hay que sumarle otros ocho como vicegobernador. Total 28 años en un binomio a gobernador y vice.
Hay que recordar que la letra de la Carta Magna se lo permite, la reelección indefinida está autorizada, es legal pero ya muchos hablan de la inmoralidad de tal posibilidad. 20 años en el poder –claro, está con el aval del voto popular- es para algunos una situación que va a contramano con los designios de la democracia que tiene en la alternancia un concepto básico y que en el caso formoseño no se dá.
Sin puja
Llama también la atención que en todos estos años en el gobierno el justicialismo o mejor dicho lo que en las filas del oficialismo ya llaman el gildismo, no haya surgido un solo dirigente que se atreva a discutir, objetar y disputar ese liderazgo que hoy tiene claramente en la persona de Insfrán a su máximo exponente.
Incluso en el compañero de fórmula tampoco ha habido grandes pujas, Floro Eleuterio Bogado tuvo ya cuatro períodos junto a su amigo Insfrán, sin que nadie logre desbancarlo de ese privilegiado sitio.
Pero sería a través del lugar de los Bogados en el gildismo, que se abre una posibilidad de puja, de disputa por ser el compañero de Insfrán en el 2011 en el binomio gobernador-vice.
La actitud asumida en el Senado por la esposa de Bogado, Adriana Bortolozzi, puso al pequeño grupo del bogadismo al borde del desierto político de caras al 2011, ya que por cuestiones de salud, Floro sería dejado de lado para el 2011-2015 y su hijo Adrián no las tiene todas consigo para pujar por heredar ese sitial, a pesar que aspira ese cargo o de última otro período como diputado provincial. A los tres Bogados se les termina la beca política a fines del 2011 y esa coincidencia de fecha de vencimiento los obliga a buscar un lugar bajo el sol del gildismo o bien pensar en una jugada arriesgada que es saltar el cerco hacia sectores neo-gildistas.
Joga regresa
Está claro que quien ya mostró uñas para darle lucha a Insfrán por fuera del justicialismo es Vicente Joga, que con su particular forma de hacer política, casa por casa, barrio por barrio, pueblo por pueblo, busca ir captando adeptos que se sienten fuera del calor del gildismo y también a algunos renegados de lo que es hoy el radicalismo formoseño.
Joga lo exterioriza y grafica en cada oportunidad que tiene de lograr la atención de la prensa, obviamente no Canal 11 Lapacho o las radios cooptadas por el gobierno. "Vuelvo para dar la batalla contra la inmoralidad de 20 años en el poder" suele decir el hombre que aparece con más fuerza para darle batalla a Insfrán.
Pero sabe Joga que sin aliados le será muy difícil ese cometido y por eso busca aliados. Habla con radicales, socialistas, desarrollistas y cuanto otro partido acepte compartir una reunión. La sumatoria contra lo que ellos llaman "el régimen" es amplia y no tienen reparos en juntarse, hablar y coordinar.
En las filas radicales, el diputado nacional Ricardo Buryaile ya habría dado el sí para encabezar una fórmula donde aún falta su compañero de ruta, lugar que no quiere Joga quien buscará ir por fuera de esa línea pero sumando voluntades y votos bajo el "paragua" de la Ley de Lemas.
Un espejo
Los últimos comicios generales de Formosa le permitieron a la oposición restarle al oficialismo una banca de diputado nacional, algo que podría volver a suceder el año próximo, una banca en la Legislatura fue otra de las pérdidas del gildismo y algunas concejalías fueron el saldo de un comicio que demostró que más del 37 % de la gente no acepta al cien por ciento las acciones de gobierno.
Un inquieto militante de llamativos "bigotes", hasta hace poco alejado también del oficialismo, reflexionó ante este cronista, que el Gildismo "no tiene nada que ganar y mucho por perder" en las elecciones que se avecinan.
Lejos, muy lejos está que se repita los guarismos del 70 por ciento, que el "lagunense" supo conseguir con la ayuda de un sector independiente, que definitivamente lo está abandonando.
Con corta y escasa campaña, el agro diputado Buryaile, le arrebató casi 10 puntos para consagrarse diputado nacional, y congraciarse con un sector cada vez más crítico y alejados de los inquilinos del quinto piso.
Para eso no hizo falta mucho, Insfrán vive rodeado de un grupo de incondicionales que sólo le hace escuchar lo que él quiere y rara vez recibe a quienes les pueden objetar algo que le falta a su gestión. Hay solicitudes de audiencias que llevan años archivados en el despacho de su secretario privado.
Algunos servidores públicos que frecuentan el quinto piso, afirman que hay semanas que ni aparece por sus oficinas. "Cuando tiene una audiencia importante, va sólo a esa hora y rápidamente se retira", aseguran.
Además de viajar casi semanalmente hacia la Capital Federal, otros arriesgan como causa de su ausencia, a situaciones que hasta hoy carga emocionalmente el actual gobernador. Mientras los funcionarios gobiernan en nombre de él, pero en beneficio de su sector y lejos de mejorar la situación que reclama una gran parte de la sociedad.
La pérdida casi segura de otros 10 puntos, lo pondría en una situación difícil, más porque es casi cantado que a nivel nacional, nadie asegura que el gobierno al que él responde, le sea fácil retener el poder.
Los sondeos previos aseguran que es altamente probable que el PJ se imponga en las elecciones del 2011 pero en el camino dejaría varios cargos en cuerpos legislativos, tanto provincial como nacional, abandonando algunas comunas y por lógica perdiendo bancas municipales, poniendo al gildismo en una situación muy particular para gobernar y ser así el inicio de un cambio de actitud en el oficialismo y quizás en el futuro político de Formosa.



Comentá la nota