La Comisión Administradora del Río Uruguay (Caru) todavía no se ha puesto de acuerdo para difundir los resultados de los monitoreos a la pastera Botnia (UPM) y del río Gualeguaychú en su desembocadura con el Uruguay.
En reiteradas oportunidades se ha expresado -de uno y otro país– que está todo dispuesto para dar a conocer los monitoreos, pero luego todo queda en un silencio vergonzoso, dado que se trata de una información que es de vital importancia porque está vinculada a la salud de la población ribereña y al ambiente.
Incluso, las delegaciones de ambos países ante la Caru, siempre se acusan mutuamente de obstaculizar la difusión de dicha información.
Por el momento, la única conclusión a la que se puede arribar es que siguen burlándose del pueblo con los recursos del pueblo.
Esta situación genera mucha desconfianza, porque mientras la información no se maneje con transparencia las dudas persistirán y se generan más incertidumbres que certezas.
Está claro que la Caru está debilitada como autoridad administradora del río Uruguay, que ambas Repúblicas han sido puestas de rodillas frente al enclave colonial de Botnia y que los Estados han resignado soberanía a favor de la pastera.
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