Por: Carlos M. Reymundo Roberts.
Es conocida mi debilidad por Boudou, y no sólo por su origen liberal. Todo en él me cae bien. El tipo militó en la derecha, defendió al Proceso, se apegó a la plata y se desapegó de las formas, fundió empresas, esquiaba todos los años en Aspen, veraneaba en San Diego, ha declarado ser "desenfadadamente pronorteamericano", anda por la vida en una Harley con su novia y su guitarra, en su declaración jurada confundió dólares con pesos (gracioso en un ministro de Economía, ¿no?) y ha anunciado 17 veces un acuerdo con el Club de París que nunca se concretó.