Por: Edi Zunino.
Rembrandt pintó a Belona, la diosa romana de la guerra, esposa, concubina o tal vez incestuosa hermana de Marte, vaya uno a saber, regordeta como una Elisa Carrió de hace “chiquicientos” años, digamos, aunque bastante más feúcha, con casco, armadura y flor de escudo.