Por: Ricardo Roa.
Mal que les pese a los más conservadores, es un adelanto y una expresión de diversidad que en la Argentina se discuta el matrimonio gay. Se puede estar a favor, como votó Diputados. En contra, como la Iglesia. O en alguna posición intermedia, como la que prevaleció en una comisión del Senado. El debate es complejo y cruzado por profundas convicciones religiosas y la defensa de las libertades individuales.