Hace 36 años las cárceles y los centros clandestinos de detención eran poblados violentamente por la militancia peronista en su mayoría.
Como militantes del campo popular realizamos hoy un especial homenaje a todos aquellos compañeros desaparecidos, torturados, exiliados tras el golpe militar genocida que diezmó a una generación de argentinos que luchaban por una Argentina más justa, con independencia económica y soberanía política. Aquella juventud había nacido a la política al calor de las grandes movilizaciones populares, con una visión de integración latinoamericana como habían soñado los lideres emancipadores con el firme propósito de reivindicar los pueblos originarios que son el rostro de esta América Latina.
Un eterno recuerdo a nuestro militantes fallecidos que dignificaron con su ejemplo, solidaridad y compromiso al movimiento peronista, visualizando desde aquellos primeros meses del año 2003 que esta era la oportunidad histórica de reconstrucción de los valores de justicia social, la independencia económica y la soberanía política perdida tras ese neoliberalismo que había desarticulado las conquistas sociales del peronismo. Un Estado que vino a plantear una política de derechos humanos con juicio y castigo a los culpables, con el reconocimiento y acompañamiento de quienes son forjadoras de una lealtad inquebrantable hacia el ser humano y ejemplo de lucha a imitar las Madres de Plaza de Mayo, a los hijos y nietos recuperados.
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