El Centro de Atención Temprana del Desarrollo Infantil Nº 1 “Alas” en la conmemoración de este día intenta propiciar la reflexión sobre los derechos vulnerados de los niños/as más pequeños durante los años 1976-1983
La función de los padres, de los hermanos, de los abuelos, de los bisabuelos, es mantener la transmisión de la cultura, las costumbres y valores familiares, para que, aún los más pequeños, puedan reconocer: que pertenecen a un lugar, que construyen su propia historia en compañía de otros, otros a quienes necesitan y que también necesitan de ellos. Esto es el derecho a la identidad, que es: poder tener un nombre, una historia y una lengua.
En aquellos años hubo cientos niños/as arrancados de su familia, privados de su verdadera identidad, de su origen, de su historia y de la historia de sus padres; privados del lugar que ocupan en el deseo y en el afecto de los suyos, privados de las palabras, las costumbres y los valores familiares.
En la apropiación ilegal de niños nacidos en cautiverio se los despojó del derecho a la verdad de su propia historia, a crecer entre los suyos, a reconocerse a sí mismos y todo lo que les es propio.
La lucha por recuperar la identidad sustraída a esos niños fue un proceso complejo que empezó a lograrse progresivamente a partir del reestablecimiento de la democracia y hoy sigue vigente
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