El Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) le otorgó a la obra de interconexión del Valle Medio rionegrino con Villa Regina el certificado de "necesidad pública" que activa el llamado a licitación de la obra.
La obra solucionará de manera definitiva los serios problemas de tensión en la zona del Alto Valle y la Confluencia neuquina, y permitirá desarrollar económicamente la zona central de Río Negro. El repago de esta gran inversión deberían afrontarlo los actores del mercado que se beneficiarán (usuarios de Edersa, CALF y el EPEN, además de grandes demandas petroleras e industriales de ambas provincias) si no fuera porque el gobierno nacional decidió cambiar la consideración del proyecto, encuadrado ahora en el capítulo del marco regulatorio que hace mención a la "ampliación por contrato entre partes".
La decisión obedece a las resistencias que este esquema financiero había despertado en el gobierno neuquino, que esgrimió que con inversiones menores entre Senillosa y Loma de la Lata se levantaba la potencia en la cabecera de la línea, y se solucionaba el problema de tensión en la punta.
La obra creará un anillo en los valles superiores del río Negro con doble abastecimiento, desde el este y el oeste, lo que dará una confianza mucho mayor al sistema.
La línea propiamente dicha tendrá 155 kilómetros de largo, con una tensión de 132 kilovoltios (kV). Unirá las estaciones transformadoras Choele Choel y Villa Regina, pasando por una nueva, a construir, en Luis Beltrán.
La operación y mantenimiento de este sistema de transporte estará a cargo de Transcomahue, la empresa estatal rionegrina. Y el dinero lo pondrá el Fondo Fiduciario para el Transporte Eléctrico Federal, que llamará a licitación para los trabajos.
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