Se trata de Julio Martínez y Guillermo Galván, quienes todavía mantienen una ‘guerra política’ puertas adentro del partido centenario. En ese marco, mientras el candidato a senador dijo que “me opongo de manera terminante a las exploraciones mineras en cualquier punto de la provincia”, el actual diputado provincial dejó en claro que no comulga con esa idea al advertir que “no me opongo a la minería, sólo me opongo a las empresas que no cuidan el agua y el ambiente”. Clara muestra de porque la oposición actualmente está desdibujada.
El porqué el oficialismo (PJ) sigue ganando las elecciones de manera contundente a nivel local o nacional ante partidos opositores como la UCR está más que clara. Este último, por sus propias falencias, no logra motivar a la población a que los vote, ya que sigue inmiscuido en diferencias internas de cabotaje sin mostrarle a la gente proyectos consolidados y madurez para estar a cargo de un Ejecutivo.
A nivel nacional, por ejemplo el candidato a presidente radical Ricardo Alfonsín sacó de cuajo a muchos pesos pesados del partido centenario al expresar que la diferencia que le sacó la presidenta Cristina Kirchner en las elecciones primarias es “irremontable”. Quizás sea cierto, pero generalmente el máximo referente tiene que mantener en alto las banderas de su candidatura, ¿sino quienes lo votaron porque habrían de seguirlo nuevamente sabiendo que su derrota es segura y no queda esperanza alguna?
Pasando al plano provincial, es inexplicable que en un tema tan sensible como lo es la minería y que hoy es la tapa de todos los diarios en forma recurrente, las dos máximas figuras de la UCR, Julio Martínez y Guillermo Galván, no puedan ponerse de acuerdo, más allá de cuál de sus posiciones sea la correcta.
Por ejemplo el primero, que es candidato a senador nacional, dice que hay que recordarle al gobernador Beder Herrera que “las elecciones de mayo (donde fue reelecto con el 70 por ciento de los votos) no fueron un plebiscito sobre la minería, que no se equivoque”.
Luego, consideró que él se opone “de manera terminante a cualquier tipo de exploración o explotación minera en Famatina o en cualquier punto de la provincia” y manifiesta que habrá un saqueo de los recursos naturales de los riojanos.
Por el contrario, el legislador provincial señaló ser parte de una oposición constructiva, que no se opone por oponerse a las leyes o proyectos impulsados por el oficialismo.
En ese marco, manifestó que “yo no estoy en contra de la minería, si me opongo a las empresas que no cuidan el agua, el ambiente y a las poblaciones cercanas”. Pero consideró igualmente que es necesario “debatir más profundamente entre todos los riojanos la política de Estado que vamos a dar al tema”.
Acá lo que se quiere mostrar no es si uno u otro tiene la razón, sino que como uno de los dos partidos más fuertes y tradicionales de la provincia debería tener una posición única y consolidada sobre la minería, más allá de que la apoyen o no, o la consideren viable o no en La Rioja.
Pero como hoy no existe diálogo ni posibilidad de debate entre Martínez y Galván, muestra de ello es que los dirigentes del sector de este último fueron ninguneados y borrados de las listas de candidatos a estamentos nacionales, el radicalismo por ahora no puede plantear una posición seria y corporativa respecto de cualquier tema y menos de la minería.
Y después muchos radicales se preguntan porque son vencidos siempre en las elecciones por el PJ y en los últimos de manera contundente. Con esto nota queda clara la respuesta.





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