Máximo Kirchner fue operado luego de un traslado de urgencia

La Presidenta hizo volver al Tango 01 a Río Gallegos para buscar a su hijo. Tras horas de hermetismo, el parte médico afirmó que fue intervenido por una “artritis séptica”

La urgencia del operativo insinuaba algo mucho más grave de lo que el parte médico terminó por confirmar. El hijo presidencial Máximo Kirchner fue intervenido ayer en el Hospital Universitario Austral de Pilar por una “artritis séptica” en una de sus rodillas, luego de ser trasladado en plena madrugada desde Río Gallegos, a bordo del Tango 01 junto a su madre, Cristina Fernández de Kirchner.

El hermetismo en torno a su salud fue total. Pasaron poco más de 12 horas desde que Máximo subió a la aeronave en el aeropuerto santacruceño a la 1 de la mañana, caminando con dificultad y con ayuda, hasta que la unidad médica presidencial emitió el parte médico, minutos después de las 13 de ayer. “Se encuentra estable y de buen ánimo”, culminó el texto firmado por el médico presidencial, Luis Buonomo. En el medio, el silencio alimentó el misterio que se había creado por un viaje de madrugada y la cancelación de la agenda de la Presidenta, que no hubo confirmación oficial de que sea retomada hoy (ver aparte). Ayer figuraba un acto junto a Daniel Scioli, apenas un día después del picadito de fútbol del gobernador bonaerense con el camionero Hugo Moyano en la tribuna.

“El paciente Máximo Kirchner ha ingresado a las 5:30 de la mañana de hoy (por ayer) con un cuadro de artritis séptica en la rodilla derecha”, comenzó el escueto comunicado oficial. Agregó: “Un estudio del líquido sinovial de la rodilla corroboró el diagnóstico. Días atrás había padecido molestias abdominales producto de un cuadro de diverticulitis. Como tratamiento se le efectuó un lavado articular artroscópico en quirófano, para resolver la infección con resultado exitoso”.

Hace días que la salud de Máximo Kirchner, de 36 años y líder espiritual de la agrupación juvenil La Cámpora, es una usina de rumores. La propia mandataria admitió en un acto que su hijo enfrentaba un cuadro gripal. Pero el viernes pasado trascendió que su estado se había agravado al punto de evaluar su internación en el Hospital Regional de Río Gallegos. El viaje de Cristina Kirchner al sur alimentó la versión. Si bien fuentes del nosocomio santacruceño explicaron ayer que es habitual ante la llegada presidencial a la ciudad que se reserve un cuarto frente a cualquier eventualidad, el médico Juan Carlos Taboada confirmó ayer el dato. “Habían acondicionado una habitación, la 213, del servicio de cirugía general, pero no fue ocupada nunca por Máximo Kirchner ni por ningún otro paciente”, indicó Taboada a TN. El profesional no encontró razones para justificar su traslado. Fuentes oficiales se limitaron a explicar anoche que la infección en la rodilla era “profunda”. Por otro lado, no es un secreto que el sistema de salud santacruceño no está exento de la crisis económica que padece la provincia. Un posible paro de médicos, según una versión, habría decidido el viaje a Pilar.

Es más, apenas arribó a la ciudad, la mandataria se dirigió a la casa de su primogénito, mientras por lo general su primer parada es en su propio hogar.

Finalmente, el domingo por la tarde, tal como estaba previsto, el Tango 01 emprendió su regreso a Buenos Aires, disipando todas las preocupaciones. Pero, inesperadamente, apenas la aeronave aterrizó, sin que la Jefa de Estado pisara la pista, volvió a despegar con destino a Río Gallegos. Pasada la una de la mañana, Máximo Kirchner subió a la aeronave junto a su novia Rocío y cuatro horas después ingresó en ambulancia en el Hospital Austral, el mismo nosocomio donde la Presidenta fue intervenida quirúrgicamente a principios de año por un diagnóstico de “falso positivo” de cáncer de tiroides. Al igual que en aquella oportunidad, ayer también se despegló un fuerte operativo de seguridad frente al nosocomio, que incluyó personal privado y efectivos de la policía bonaerense. Desde temprano, además, comenzaron a llegar militantes de agrupaciones kirchneristas. Se colgaron banderas de Kolina, corriente que lidera su tía, la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner.

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