El enfrentamiento entre Jorge Campanaro y el jefe de Gabinete, Santiago Martorelli, ganó en intensidad. Al punto que el primero irrumpió en el despacho del segundo con gritos y acusaciones. Todo por "culpa" del servicio de alumbrado público. Habría una nueva prórroga del convenio.
En el marco de ese culebrón, mientras el reloj avanza sin pausa hacia la hora en que la compañía que monopoliza el servicio de energía eléctrica en la región se desentenderá del mantenimiento de las 70.000 luminarias y los 350 cruces semaforizados de la ciudad, Bruera podría usar el tema para castigar a Campanaro, con quien viene chocando fuertemente y muy seguido: el veto que aplicó el intendente a algunos artículos del nuevo Código de Ordenamiento Urbano (COU) se inscribiría en ese sainete de la intimidad bruerista (ver aparte).
Concretamente, le haría perder la pulseada a su secretario más poderoso y tomaría la opción Martorelli: entregarles a las cooperativas de trabajo la cuenta del alumbrado público, aun a sabiendas de que esa “solución” representa un serio riesgo.
Como viene informando Hoy, el 31 de este mes, es decir, mañana, caerá el contrato que mantiene el Municipio con Edelap desde 1994. Ese año, la Comuna decidió entregarle el mantenimiento del alumbrado público a la misma empresa que ya distribuía la energía eléctrica en la región.
De esa manera, la Municipalidad se sacaba de encima un trabajo que ocupaba a importantes recursos humanos y técnicos y, al mismo tiempo, se aseguraba índices récord de cobrabilidad de la tasa por ese servicio, porque los vecinos empezaron a pagarla en la misma boleta de la luz, factura que debían abonar sí o sí en término para no perder el servicio.
Ante el vencimiento del contrato, la compañía pidió un aumento exorbitante del canon que le cobra al Municipio. Bruera rechazó esas pretensiones y decidió denunciar el vínculo. La situación límite desató una fuerte puja en el seno del gabinete municipal, a partir del choque de dos posiciones: una que propone licitar el servicio para adjudicárselo lo antes posible a un privado, y otra que puja por dejar la tarea en manos de una cooperativa de trabajadores.
Campanaro, que empuja el plan privatista, es, casualmente, el funcionario del gabinete municipal con contactos más fluidos en el mundo empresarial. Martorelli, en tanto, es el jefe local del Movimiento Evita, una organización social con fuerte inserción en las cooperativas de trabajo.
La difusión de esta trama íntima, a través de este diario, enfureció a Campanaro, que voló por el corredor de la planta baja del Palacio Municipal, se metió en el despacho de Martorelli y lo acusó, a los gritos, de haber promovido la publicidad de la información. Los testigos del choque quedaron pálidos cuando terminó el episodio, que promete una saga de súper acción.
De lo que no hay dudas es que la compañía platense de luz brinda un servicio deficiente que es severamente cuestionado por la comunidad en su conjunto. Aun así, la intendencia tiene previsto proponerle una prórroga de veinte días o un mes, rumbo al cambio.
El veto al COU y la interna
Los últimos choques que han lesionado gravemente la relación entre el intendente Pablo Bruera y el secretario de Gestión Pública, Jorge Campanaro, encontrarían tierra fértil en el proceso de elaboración del nuevo Código de Ordenamiento Urbano (COU), que fue aprobado por el Concejo Deliberante a instancias del Ejecutivo.
El veto aplicado el viernes por el jefe comunal a algunos artículos de esa norma fundamental habría sido motivado por desprolijidades de las que sería responsable el ex concejal del radicalismo, uno de los más entusiastas defensores de las reformas que potencian el negocio de la construcción y los emprendimientos urbanísticos en la ciudad.
Las modificaciones al COU fueron aprobadas durante una escandalosa sesión del Concejo Deliberante platense, donde ediles de la oposición fueron acusados de ser funcionales al bruerismo.


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