De nacionalidad argentina y exitosa carrera, la mujer se ganó el cariño de los holandeses y lucha por la inclusión social.
Vivió en Nueva York, donde hizo gran parte de su carrera; pero también en Bruselas. Los años pasaron y su camino se cruzó con el del príncipe de Holanda Guillermo Alejandro. Se enamoraron y el 30 de marzo de 2001 se comprometieron.
La inteligencia que le permitió ascender en lo profesional también se reflejó en lo emocional: logró conquistar el corazón de todos los ciudadanos holandeses.
"Los holandeses no son tan expresivos y ella abrió sus corazones", dijo a C5N Carel Kraayenhof, el bandoneonista que tocó en el casamiento entre Máxima y Guillermo, un 2 de febrero de 2002.
El amor se consolidó y tuvieron tres hijas: Catharina Amalia (10), Alexia (8) y Ariane (6).
Fuera de la familia, Máxima se muestra a favor de la inclusión social como herramienta de desarrollo.
Incluso, hace cuatro años fue nombrada por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, como "Abogada Especial para la Financiación para el Desarrollo Inclusivo".
La argentina se postula, entonces, como líder en la promoción de "mejores prácticas y políticas que aumentan el acceso a la financiación, la protección de los consumidores y aumentar la educación financiera".


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