México: la violencia causa temor entre los argentinos

Muchos emigrados viven con miedo y paranoia por la feroz lucha entre los carteles de la droga
CIUDAD DE MEXICO.- Temor y paranoia. Eso es lo que genera en la sociedad mexicana la ola de violencia que castiga al país por la lucha entre los carteles de la droga y el combate frontal que el gobierno del presidente Felipe Calderón ha puesto en marcha contra el crimen organizado.

Inmersos en esa sociedad castigada por el flagelo del narcotráfico y que trata de protegerse ante las amenazas, los argentinos que viven en México también han tenido que adaptarse a la dura realidad de una guerra que ha provocado 15.000 muertos en los tres años que lleva Calderón en el poder.

"Miedo" es la palabra que más se escucha de sus labios. En las últimas semanas, la ola de violencia ha recrudecido y, en las últimas semanas, ha cobrado unas 300 víctimas fatales.

Tanto sea en Durango como en Ciudad Juárez, en Mazatlán (Sinaloa), o Zitácuaro (Michoacán), los muertos se suman por docenas. Las autoridades del estado de Nayarit, por ejemplo, decidieron adelantar tres semanas el fin del ciclo escolar en una acción de emergencia, que, según el gobernador, Ney González, busca proteger a estudiantes y maestros de los enfrentamientos entre bandas rivales.

En tanto, en el estado de Nuevo León, las autoridades presentaron esta semana un manual y un protocolo de seguridad escolar para capacitar a los maestros y alumnos sobre cómo reaccionar ante eventuales tiroteos en las escuelas o en los alrededores.

El baño de sangre también ha ensombrecido las campañas electorales para las próximas elecciones locales que se celebrarán el 4 de julio en 13 estados del país.

En mayo fue asesinado un candidato a alcalde en el estado de Tamaulipas. Varios intendentes en funciones ya han caído bajo las balas, y sedes de los principales partidos, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN), han sido atacadas con bombas molotov en distintas regiones.

Pensar dos veces

Jorge es un fotógrafo argentino de 25 años que vive desde hace cuatro en la ciudad de Guadalajara y le ha tocado vivir de cerca la realidad de la violencia, a través de amigos, conocidos o familiares. "Todos sabemos de alguien cercano que fue asesinado por el crimen organizado", cuenta Jorge a LA NACION.

"Tenemos un poco de miedo. El solo hecho de manejar o andar por la calle y ver a alguien con una actitud de suficiencia es motivo para pensar las cosas dos veces antes de actuar, porque existe la posibilidad de una pelea", agrega.

La situación que vive el país le ha hecho replantearse a este joven cambiar de país para poder tener una vida más tranquila. "Aspiro a un futuro mejor para mí y mi familia. He pensado en ir a vivir a otro país, como Costa Rica. Me da miedo tener hijos en un clima de tanta violencia", afirma.

Por su parte, Emma Iglesias, una argentina de 36 años que vive hace 11 años en México, evalúa la posibilidad de regresar a la Argentina. Actualmente reside en Morelia, una de las ciudades más golpeadas por el narcotráfico.

La capital michoacana fue víctima en septiembre de 2008 de un ataque con granadas el día del festejo de la independencia en el zócalo (plaza central) de la ciudad, que dejó ocho muertos y más de 100 heridos. Las autoridades señalaron como responsables a miembros de "Los Zetas", un grupo de sicarios ligado al Cartel del Golfo.

"Ya no asisto a lugares muy concurridos ni fiestas populares. Cuando voy en mi auto por la ciudad, lo hago prestando mucha atención y, si veo que en el tráfico se acercan militares o policías federales en camionetas, paro y dejo que pasen. Procuro alejarme de ellos por si los emboscan", cuenta esta investigadora y profesora universitaria.

Ciudad fantasma

Romina Coccio es una actriz de 35 años, que emigró de Buenos Aires a la Ciudad de México hace cinco años, y aunque admite que en el Distrito Federal no ha sufrido las consecuencias de la guerra del narcotráfico, le ha tocado viajar al norte del país por razones laborales y afirma que allí sintió miedo.

"En abril fui a la ciudad de Chihuahua. A la noche, salí a cenar con gente, pero regresamos al hotel antes de la medianoche porque no había nadie, era una ciudad fantasma en pleno centro. Eso me impresionó mucho porque era un sábado a la noche", cuenta.

El estado de Chihuahua es uno de los escenarios más sangrientos del país y, recientemente, un alcalde local fue asesinado allí a tiros.

Pablo Spravkin, un investigador social y artista escénico que reside en México desde la década del 80, afirma que lo que vivió esta semana, en esa mezcla de euforia futbolística por el Mundial de Sudáfrica con un incremento de la violencia, le recordó a la Argentina de 1978.

"En esa época, se daba una coyuntura parecida de lo que pasa acá. Mientras el país vive una guerra sucia, se pretende tapar la realidad con un dedo. Eso es lo que ocurre hoy en México", afirmó.

LOS CUATRO GRANDES Cartel de Sinaloa

Comenzó a operar en la década de 1980. Está liderada por Joaquín Guzmán Loera, Ismael Zambada García e Ignacio Coronel Villarreal. Opera principalmente en el noroeste del país.

Cartel de Juárez

Fue fundado en la década del 70 por Ernesto Fonseca Carrillo. Hoy está liderado por Vicente Carrillo Fuentes y Juan José Esparragoza Moreno, y su base de operaciones se centra en Coahuila, Sinaloa, Sonora, Durango y Chihuahua.

Cartel del Golfo

Fue iniciado por Juan Nepomuceno Guerra, en los años 70. Actualmente, está liderado por Antonio Ezequiel Cárdenas Guillén y Jorge Eduardo Costilla Sánchez. Opera en los estados de Tamaulipas, Nuevo León y Michoacán.

Cartel de Tijuana

La organización fue fundada por los hermanos Arrellano Félix, en la década del 80. Sus operaciones se centran en el noroeste de México, en Tijuana y Baja California

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