Murió Rodney King, figura clave de una revuelta racial en EE.UU.

Por Marcelo Raimon.

Del purgatorio en el que viven cientos de miles de afroamericanos marginados a la cárcel, de ahí a una paliza histórica de la policía, al video que lo hizo famoso en todo el mundo, la fama, el dinero, y siempre las drogas y el alcohol.

Hasta que el final lo encontró de manera silenciosa en la piscina de su casa cerca de Los Angeles: Rodney King, símbolo de la lucha por los derechos civiles pero más que nada del odio racial , murió, al parecer ahogado, a los 47 años.

King, cuya golpiza y el posterior sobreseimiento de los policías que le pegaron desataron en 1992 una de las peores revueltas raciales de la historia de EE.UU., fue hallado por su novia en el fondo de la pileta. Los paramédicos llegaron poco después, pero King fue declarado muerto cuando llegó al hospital. Las autoridades dijeron que están tratando el caso como un ahogamiento accidental y que no hay indicios que señalen algún tipo de agresión.

El 2 de marzo de 1991 por la noche, después de ver un partido de básquet y beber, King circulaba por una carretera en la zona del valle de San Fernando cuando un patrullero lo empezó a perseguir, porque creía que había pasado el límite de velocidad. La carrera sumó después otros patrulleros y un helicóptero, hasta que King se detuvo y fue rodeado por los policías. Las dos personas que viajaban con él se entregaron pacíficamente, pero a King se le ocurrió resistirse. La situación se desmadró en pocos minutos, hasta que uno de los policías decidió que era el momento de castigarlo con la pistola eléctrica taser . Luego se sumaron tres de sus colegas, quienes le empezaron a pegar con sus bastones y a las patadas.

Una persona con una videocámara justo pasaba por el lugar y grabó las imágenes que luego fueron difundidas por la televisión. Aunque palizas así no son una novedad aquí, ver en TV a los agentes golpear a King con semejante ensañamiento provocó un escándalo y llevó a un juicio. Lo peor estaba por venir: un jurado formado en su mayoría por residentes blancos sobreseyó a los cuatro policías golpeadores y la ciudad estalló en llamas . Las revueltas de indignación dejaron 53 muertos y más de 2.000 heridos hasta que soldados y marines controlaron la escena.

Gracias a una causa contra la ciudad, King recibió una indemnización de 3,8 millones de dólares, que en pocos años se le evaporaron. Después de las revueltas, se convirtió en una referencia obligada para hablar de enfrentamientos raciales. “Alguna gente piensa que soy un héroe, otros me odian, y otros piensan que soy un tonto por creer en la paz, por llamar a la gente a la convivencia”, dijo King al Los Angeles Times a principios de este año, tras publicar su autobiografía. En el libro, King contó que su padre le pegaba tanto de niño que, cuando le tocó recibir las patadas de los policías, “el dolor era de un nivel tolerable”. En aquel momento, King ya se había divorciado dos veces, tenía tres hijos y había apenas salido de la cárcel, adonde fue a parar por robar un pequeño mercado. Y, después del caso, volvió a tener problemas con la policía varias veces y hasta apareció en un programa de televisión para mostrar su fallido proceso de recuperación del alcohol.

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