Según el médico de Policía, la criatura sufrió gravísimas heridas en el cuerpo, pero, de manera especial, en su cabeza.
La pesada mampostería le provocó lesiones irreversibles que le causaron la muerte, pese a las desesperadas tareas de reanimación de los médicos de guardia del Cepsi. Nuevo Diario habló con la familia del menor y contó que el pequeño se había levantado de dormir minutos antes y salió a la calle para jugar. Desafortunadamente, el pequeño Benjamín estaba parado debajo de la pared cuando ésta de desplomó. “Tenía su cuello de costado. Le salía sangre por la nariz, orejas y boca.
Estaba lleno de sangre y creo que ya no respiraba. Llegaron los del Escuadrón Táctico Motorizado. Los vecinos llamaron a la ambulancia, pero nunca llegó. Me decían que no lo levante, pero ya lo tenía entre mis brazos. Después se acercó un vecino médico y nos ayudó a subirlo al móvil policial”, contó Acosta, padre. Cuando el menor arribó al centro de salud fue asistido de inmediato, permaneció unos minutos en la unidad de terapia intensiva, donde finalmente murió.
El momento más tenso se vivió cuando los profesionales de la salud le informaron al padre de la criatura que no pudieron salvar a su hijo. “Dios, ¿por qué? Otra vez me quedé solo. Benjamín no”, eran los gritos de Daniel.
Luego llegó la madre de la víctima -quien esta separada de Daniel- suplicando a la seguridad del nosocomio entrar para comprobar con sus propios ojos que su hijo ya no tenía vida. La mujer, que se encuentra embarazada, fue asistida por las enfermeras. El médico de Policía examinó el cadáver y contó a Nuevo Diario que el cuerpo presentable hematomas múltiples y fractura de cráneo.
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