Ayer a la mañana se constató el fallecimiento de un bebé de apenas dos meses de vida por inhalación de monóxido de carbono.
En la habitación donde el chiquito dormía habían colocado una estufa a kerosene que supuestamente dejó de funcionar, provocando la imanación del mortífero gas.
El niño Lautaro Rodríguez, se domiciliaba con su familia en calle Bozzetti al 300.
El cuerpo fue derivado a la morgue judicial de nuestra ciudad para realizar la autopsia correspondiente y tomó intervención el fiscal Carlos Colimedaglia del Departamento Judicial Junín a cargo de la UFIJ Nº 3.
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