Muchos se enteraron de que existía un ente de control llamado Fiscalía de Estado cuando él estuvo al frente. Fue periodista, abogado y político. Tenía 65 años, era senador provincial. Padecía cáncer.
Giordano y su esposa se habían trasladado hace un tiempo a Vistalba, Luján, para disfrutar de una mayor tranquilidad, cuando él se enfermó. Sin embargo, en el momento del deceso, estaban en la vivienda que ocupaban antes, en Godoy Cruz, pues él debía practicarse unos estudios médicos.
El ex fiscal de Estado era senador provincial por el Partido Demócrata, cargo para el cual fue elegido en octubre de 2007.
Por la banca que ocupaba en la Cámara Alta, las autoridades de la Legislatura ofrecieron esas instalaciones para realizar el velatorio, pero su familia decidió hacerlo en una sala de la calle Maipú, de Ciudad. Familiares, amigos y dirigentes de diferente color político visitaron ese lugar durante la jornada de ayer.
Su impronta en el cargo
Giordano se convirtió en fiscal de Estado en 1996, durante el gobierno del peronista Arturo Lafalla. Todos los sectores políticos lo recuerdan por la impronta que le dio al puesto, que hasta ese momento desempeñaba Efraín Quevedo Mendoza.
“Él le dio mucho sentido al rol del fiscal de Estado”, consideró al respecto el senador provincial Juan Carlos Jaliff (UCR).
Más allá del estilo frontal que le imprimió al puesto, que hasta ese momento no había adquirido relevancia, su gestión en el organismo de control se caracterizó por la supervisión que realizó, tanto sobre actos de gobierno como sobre la Justicia.
Su figura se destacó aún más a fines del ’99, cuando el radical Roberto Iglesias asumió la gobernación.
Giordano renunció para dejar en libertad a la próxima gestión para elegir a otra persona. Esto lo hizo a pesar de que quienes ocupan la fiscalía de Estado tienen mandato constitucional con aval del Senado y pueden permanecer allí hasta el retiro.
Actividad partidaria
Giordano se volcó después activamente a la función política y fundó el partido Fiscal, con otros dirigentes desencantados de las fuerzas partidarias tradicionales, en medio del reclamo popular que acompañó a la crisis de 2001.
En 2007 volvió al ruedo. Esta vez lo hizo de la mano del PD y fue electo senador provincial. Su mandato terminaba en 2011.
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