Los murciélagos de Escaba, un espectáculo de la naturaleza

Debido a diferentes versiones periodísticas que trascendieron en los últimos años acerca de la extinción de la colonia de murciélagos que habita en las cuevas del paredón del dique de Escaba, un equipo de periodistas de 200 viajó hasta el lugar y pudo comprobar que estos mamíferos voladores continúan viviendo en mismo sitio.
El espectáculo comienza a las 20.15, cuando se escucha un sonido particular como de aleteo acompañado por un fuerte olor (guano).

El Dique se encuentra ubicado 25 kilómetros de la ciudad de Juan Bautista Alberdi, al sudoeste de la provincia de Tucumán. Su embalse se utiliza tanto para la atenuación de crecidas, la regulación de agua para riego, la generación de energía eléctrica, como así también para recreación y turismo.

Las características de la estructura del vertedero, los techos abovedados, el amplio volumen interior y el difícil acceso de posible predadores, favorecieron el desarrollo de esta colonia.

Si bien algunos lugareños advierten que hubo una merma en el número de estos animales vertebrados, en comparación a otros años, siguen saliendo, como un ritual, al caer la tarde y devoran toneladas de insectos contribuyendo a mantener el equilibrio ecológico.

En 1998 especialistas pertenecientes al Instituto Miguel Lillo de San Miguel de Tucumán, coincidían que en esa zona se albergaban unos 10 millones de individuos y que llegaban a consumir unas 7 toneladas de insectos convirtiéndola, en esa época, en la colonia más grande de América de Sur.

Estos murciélagos pertenecen a la especie Tadarida Brasiliensis, conocida también con el nombre de “murciélagos cola de ratón”.

En una nota publicada por el diario porteño Página/12 el 20 de agosto de 2011, daba cuenta que estos pequeños quirópteros habían desaparecidos ya que en el 2002 había comenzado una “reubicación” de la colonia para liberar los espacios internos de la represa sin demasiados estudios previos y sin contemplaciones.

De acuerdo a este informe periodístico, “la empresa que tiene a su cargo la explotación del dique, había utilizado quemadores de naftalina, reflectores y sirenas que desorientaban a los animales, que se guían por un sofisticado sistema de eco-locación por ultrasonido. Millares de cuerpos inertes desparramados por el piso testimoniaron en su momento la eficacia de esta supuesta mudanza”.

En este sentido, Miryan Boydo, comisionada comunal de la comuna de Escaba- La Calera, en conversación con 200, señaló que los murciélagos disminuyeron en cantidad en relación a los años 90, debido a la instalación de sirenas y de reflectores cercanos a las cuevas, pero aclaró que nunca desaparecieron totalmente. “Nosotros supimos -explicó- que la empresa Hidroeléctrica Tucumán hizo unos estudios sobre el paredón de la presa para hacer una limpieza de los vanos como así también inspeccionar el estado de la estructura. La gente que vive hace tiempo aquí me contó que muchos de estos animalitos se fueron hacia otras lugares producto del accionar de la Hidroeléctrica, pero debo reconocer que no se extinguieron en su totalidad”.

Por otro lado, la comisionada, quien en agosto de 2011 fue reelecta en su cargo por tercera vez consecutiva, explicó que siempre le interesó cuidar el medio ambiente y en especial a estos mamíferos que son de gran importancia para la agricultura ya que ejercen un control natural al consumir los insectos y también le dan una mayor relevancia a la parte turística.

En la actualidad si alguien quiere visitar el lugar para observar esta maravilla de la naturaleza debe ser paciente y ubicarse sobre el paredón del majestuoso dique, lo cual no es muy cómodo, o bien para tener un mejor avistamiento existe un mirador hecho de piedra, con carteles informativos.

Desde allí, al caer la tarde aproximadamente a las 20.15 el espectáculo comienza. Se escucha un sonido particular como de aleteo acompañado por un fuerte olor (guano) y en ese momento el turista advierte la presencia a miles de murciélagos que salen rápidamente de una de las cuevas y se dirigen, con una velocidad asombrosa por una cañada donde se mimetizan con los árboles y plantas y se los pierde vista. El tiempo de avistaje promedia unos 40 minutos.

¿Cómo son los ejemplares de Tadarida brasiliensis? Su cuerpo es pequeño y pardo oscuro, de unos 10 cm de longitud y unos 15 gramos. Sus alas son membranosas y se extienden unos 30 cm. Con un peso tan bajo y una envergadura de alas generosa, son sumamente ágiles en vuelo. Se ha comprobado que estos mamíferos son migratorios: pueden desplazarse estacionalmente hasta 1500 kilómetros.

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