Casi no quedan rastros del mural que hace unos años artistas formoseños y de otras provincias pintaron en las paredes exteriores del cementerio Virgen del Carmen. El deterioro, la falta de mantenimiento y la desidia de algunas personas están a la vista, y hoy en día no quedan ni los focos del sistema de iluminación.
Algunas partes están oscurecidas por el moho, que gana terreno día a día. En otros sectores, se evidencia el desaprensivo accionar de personas que realizaron escritos con aerosoles; en la parte central, pedazos de chapas oxidadas amenazan con desprenderse y caer a la vía pública; y finalmente, el sistema de iluminación que alguna vez sirvió para resaltar el mural, hoy se encuentra totalmente destruido y oxidado, sin las farolas y hasta algunos de ellos fueron doblados.
El espacio público juega un papel fundamental en la comunicación de los ciudadanos, la inmediatez de la información que presenta facilita la variedad de discursos en los que se incluyen los artísticos. Bajo estas circunstancias nació el graffiti, que ha evolucionado hacia otras formas de expresión, pero que siguen conservando la esencia en cuanto a su carácter ilegal.
Sin embargo, pareciera que sólo la minoría de los formoseños entiende la importancia de preservar el patrimonio histórico cultural, ya que al penoso estado que refleja la obra de arte que alguna vez fue el orgullo de los ciudadanos no es el único caso que preocupa; la mayoría de las esculturas de las avenidas están dañadas y sus placas fueron robadas hace tiempo. Tanto es así que ni siquiera las necesarias señales de tránsito sobreviven a la desidia de algunas personas.
“Formosa está en constante crecimiento y sin la aplicación de políticas claras sobre preservación de estas obras y es probable que se sigan perdiendo bienes históricos y culturales; me parece que deberíamos tratar de evitar que sigan sucediendo estas cosas para realmente tener una ciudad que progrese”, manifestó a La Mañana un docente consultado que prefirió no hacer público su nombre.
Es así que la mayoría de los consultados expresaron que es una tarea prioritaria que se debe encarar en conjunto. Entre las acciones más solicitadas para mejorar esta situación están: difundir, salvar, concientizar, restaurar y resguardar los edificios históricos, documentación, testimonios de protagonistas, esculturas, obras de arte y entornos naturales para beneficio de las futuras generaciones.
De cualquier forma, los actos de barbarie transformados en un verdadero “arte de destrucción” se siguen evidenciando y las soluciones parecen no llegar.
En tanto, lo más lamentable es que en la mayoría de los casos el problema es irreversible, ya no se pueden recuperar las pinturas artísticas dañadas ni las esculturas perdidas o las placas rotas o robadas; y finalmente el ingenio, el sentimiento y la energía puestos de manifiesto por los artistas en cada una de estas obras se perdieron definitivamente, ante la falta de escrúpulos de algunos inadaptados y el descuido de aquellos a los cuales se les ha confiado un legado artístico.
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