El Municipio sancionó a dos agentes de la D.P.U.

Tras el episodio delictivo que ocurriera hace una semana en el que se vieran involucrados dos hijos de un agente de la DPU (Dirección de Prevención Urbana), consultado por LA VOZ, el secretario de Gobierno municipal, Ariel Ríos, hizo referencia al hecho y a las medidas adoptadas por la Comuna. Hubo sanciones para dos agentes, uno de los cuales terminó renunciando.
El miércoles pasado en la intersección de Calle 22 y Valentín Alsina, dos jóvenes de 17 y 21 años, los cuales posteriormente se comprobó eran hijos de un agente de la DPU en servicio, abordaron a una mujer con fines delictivos.

Un vecino, quien también resultó ser hijo de un efectivo de la misma dependencia municipal de prevención, pasaba por el lugar a bordo de su automóvil cuando observó cómo, intimidándola con un arma de fuego, le intentaron sustraer la moto.

Ante esta circunstancia inició personalmente una persecución que terminó cuando logró reducir a uno de ellos y dio aviso a la DPU. Al llegar allí el móvil municipal, uno de los agentes se sorprendió al comprobar que el delincuente era uno de sus hijos. En un estado de nervios, el agente discutió fuertemente con su compañero a quien incluso llegó a amenazar, al igual que al vecino que había logrado frustrar el hecho.

El enfrentamiento e intercambio de palabras en tonos elevados no quedó sólo en la vía pública, se trasladó posteriormente a las oficinas de la DPU en el Palacio Municipal, donde el cruce entre ambos servidores públicos fue aún mayor. Precisamente, esto fue lo que originó la sanción inmediata de ambos.

Accionar contrario a lo establecido

“Tuvieron un accionar contrario a lo que establece el protocolo de procedimiento”, dijo Ríos. “Tras comprobarse y reconocerse el error los dos fueron sancionados, uno terminó renunciando y el otro fue suspendido”, agregó.

Respecto a la medida, el secretario de Gobierno dijo que “tiene que ser ejemplificadora para los posibles hechos a futuro, esta administración no quiere tener ningún tipo de contemplación con situaciones que vayan contra la línea de trabajo de la gestión y mucho menos contra la línea de trabajo de la DPU que está para proteger y servir a la gente”.

El funcionario municipal indicó que la razón por la que fueron sancionados ambos agentes tiene que ver principal y fundamentalmente porque ninguno de los dos se llamó al orden, afectando la imagen y la operatividad del brazo preventivo de seguridad que tiene la Municipalidad.

Tras el hecho y haber renunciado a su cargo, el agente municipal de la DPU reconoció su accionar y el problema que desde hacia tiempo tenía con sus hijos, los cuales permanecen aún a disposición de la Justicia.

“Vamos a ser inflexibles”

“No va a ser tolerada ninguna situación de desorden, apriete, amenaza, coima y otra cuestión que vaya contra las leyes y la transparencia del Municipio”, expresó, “gracias al equipo electrónico e informático con el que contamos tenemos la posibilidad de contrastar y constatar las denuncias que se hacen; todos esos datos se cruzan para dar más veracidad a los hechos y comprobar lo que pasó, si todo indica que las cosas pasaron en servicio y si después de escuchar los descargos no se convence al área, aplicamos inmediatamente una sanción o la desvinculación directa”.

Ríos remarcó el rápido proceso de control, comprobación y resolución de este tipo de situaciones en los que agentes de la DPU se ven involucrados y las medidas bajo tolerancia cero que se toman desde el Ejecutivo municipal, a diferencia de lo que sucede en las fuerzas de seguridad pública.

“Esperamos que estas cuestiones no se vuelvan a repetir, pero si así ocurriese vamos a tener el mismo modo de acción, concreto y rápido”, señaló, “provocar disturbios, discutir con otro compañero, inclusive proceder a amenazas por las que ya hay radicadas denuncias, son considerados hechos graves y no queremos que se de en el marco de la Dirección de Prevención Urbana, vamos a ser inflexibles”.

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