Jonatan Santos es el responsable de Impulsores, un programa que promociona la Municipalidad. Se trata de una herramienta política de neto corte social que pretende dar oportunidades a los microemprendedores asistémicos. Junto a él, como tutor se encuentra Alexis Pasos y como docente capacitadora se desempeña Marianela Zanassi.
Santos explica que la idea es “promover esas herramientas –que originadas en el ámbito nacional- bajan al Municipio los jóvenes”.
El coordinador observa diferencias de un proyecto semejante, como es Envión, “que es de provincia y que pone énfasis en la contención; en cambio Impulsores tiene la característica de dirigirse a comerciantes, a aquél que se está largando, al que se inició y ve que su desarrollo está estancado o que quiere implementar una maquinaria y que no puede tramitar a través de un crédito” porque son inaccesibles. Agrega que “son herramientas que estamos conociendo para que el pequeño productor pueda tramitar ante el Ministerio de Economía, y que convertirse en un crédito a una tasa que es de un cuarto de los valores de mercado”.
Sin dudas, una propuesta de éstas características generará mucha demanda. Al respecto, el joven político analiza las expectativas que surgirán. Dice que “hemos tenido una capacitación en la que ya nos están diciendo que la alta demanda hace que nos tengamos que organizar, porque todos al mismo tiempo no los podemos atender. Por ello se trata de difundir, comenzar a hablar, a partir de ahí poner prioridades en función de la situación, y finalmente ver las herramientas que se pueden ir trayendo”. “En el tema de microcréditos y herramientas hay bastante, recordemos que esto tiene el aval del Ministerio de Economía de la Nación”, por lo cual interpreta que podrá dar satisfacción a las múltiples solicitudes que surgirán.
Una cuestión que emerge en el imaginario es el fracaso histórico que han tenido proyectos similares a causa del no monitoreo de los mismos. Santos reconoce el problema y afirma que existirá un seguimiento de los proyectos. También manifiesta que el concepto incluye que, “si te prestaron 5.000 pesos, y lo pagaste, estás en condiciones de pedir lo mismo o un poco más, porque la idea es trabajar también con la confianza”. Expone que “lamentablemente existe una desconfianza general, está generalizada más allá de la política, producto de los golpes que ha tenido el argentino. La idea es estar al lado y premiar a quien hace bien las cosas. Hay que ver que el Municipio de Bolívar es chico, por lo que identificar y conocer al pequeño comerciante es fácil, también hacer el seguimiento y saber de dónde viene”.
Es necesario aclarar que la gestión no se hace en la Municipalidad, sino que la concreción empieza “a partir de la visita de los impulsores; con los jóvenes vamos a estar visitando los barrios, llenamos una planilla, los identificamos, determinamos su situación y a partir de ello comienza el proceso administrativo y su posible solución desde Impulso Argentino”.
El Municipio no recibirá dinero para la gestión del programa. Santos advierte que “interactúan directamente entre los jóvenes e Impuso Argentino”, por ello es que los impulsores tienen un sueldo de mil pesos para realizar las actividades. Respecto a los fondos disponibles para Bolívar, tampoco existen precisiones, sino que dependerá de los contactos que se realicen. “No se puede designar en función de la cantidad de habitantes sino por la cantidad de identificación de casos”. A modo de ejemplo, Santos describe que Bolívar contará con 30 impulsores, y en el caso de Olavarría no serán más de 12 o 15, por lo que las probabilidades a favor de nuestro distrito son muy superiores.
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