Representa dos tercios del total de los compromisos que quedaron sin pagar de la gestión anterior.
La deuda con Cliba aún no comenzó a cancelarse y se está negociando un plan de pagos. Cerca de la mitad, casi 10 millones de pesos, corresponden al servicio de recolección de residuos de octubre y noviembre de 2011, que no se canceló, y el resto es una suma retroactiva por la redeterminación de precios que acordó la anterior gestión y otro importe por una retrocesión de certificados que no se pudieron cobrar a la Provincia.
“Estaba previsto en el contrato que, en caso de no cobrar, se hacía cargo el municipio con los intereses; acá era mayormente por residuos patógenos y demás, de hospitales”, explicó Artaza. La suma que no abonó el gobierno provincial a Cliba está incluida en el reclamo por 18 millones de pesos que presentó el municipio a los funcionarios del gabinete de Jorge Sapag.
Pendientes
Además del pasivo por 20 millones por la recolección de residuos, quedó pendiente de la anterior gestión una deuda con BRT de 4 millones de pesos, otra con Indalo por 2 millones de pesos, otra con Parada Liniers (operadora de la terminal de ómnibus) por 2,2 millones de pesos y otra con Santa Irene (a cargo del mantenimiento de espacios verdes) por 800 mil pesos.
Por otra parte, la gestión de Horacio Quiroga heredó un plan de pagos por una deuda de 11,8 millones de pesos con el Instituto Municipal de Previsión Social. Sobre este compromiso, Artaza comentó que “se está pagando religiosamente y lo que estamos pidiendo en ese convenio es una readecuación de la tasa, atento a que a nuestro entender la que se pactó originalmente es demasiado alta”.
Por estas cuentas pendientes, el municipio funciona con un “desfasaje” de 36 millones de pesos, según lo catalogó el secretario. “Estamos trabajando para reducirlo y estamos cancelando alguna deuda, pero nos va a llevar un tiempo lograr sanear esta situación”, planteó.
En el caso de Cliba, sin embargo, la cancelación de lo que se debe aún es materia de negociación. Artaza precisó que, “en este momento, estamos analizando la posibilidad de, primero, pagar al día el servicio mensual y hacer un plan de pago respecto a la deuda consolidada”.
Cada mes, por contrato, el municipio le paga a la empresa cerca de 5 millones de pesos. Según señaló Artaza, el alto costo se debe en parte a que Cliba se rige por el convenio colectivo de trabajo de los camioneros, “que tuvieron ingresos importantes y eso implicó automáticamente, por una fórmula de redeterminación, que hubiera incrementos en el valor del servicio”.


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