La Municipalidad de Santa Rosa argumentó cuestiones ambientales y de seguridad para arrasar con topadoras la pista de Descenso y Four Cross que estaba ubicada en la laguna Don Tomás, en el mirador detrás del casco de la Estancia La Malvina.
“La Municipalidad de Santa Rosa a través de la Dirección de Turismo informa que ha mantenido varias reuniones con integrantes del grupo de Descenso y Four Cross con el objeto de gestionar el traslado de la pista, ya que la misma impedía el buen uso de los miradores y los senderos de ecoturismo emplazados en el predio de la Estancia La Malvina”, informó el municipio a través de un comunicado de prensa.
“En todo momento se tuvo la intención de consensuar otras alternativas de locación ya que las obras realizadas con anterioridad por dicho grupo han provocado un alto impacto ambiental, con el agravante que, el uso de la pista, ha producido numerosos accidentes en personas que han utilizado la misma sin las medidas de seguridad pertinentes”, aseguraron.
Sobre esta última cuestión hay un dato importante. A fines del año pasado un hijo menor de edad del intendente Luis Larrañaga sufrió un grave accidente practicando un salto a bordo de una bicicleta. El golpe que sufrió en el estómago provocó que sea internado varios días en terapia.
“Es la intención de la Dirección de Turismo organizar la mayor cantidad de actividades deportivas y recreativas en dicho predio, siempre respetando y cuidando el medio ambiente. En tal sentido se está trabajando en un proyecto de ordenanza para declarar la misma reserva urbana y el casco de la estancia Casa Museo”, afirmaron.
El comunicado concluye que “en la actualidad se están realizando numerosas obras para emplazar los miradores destruidos, cartelería y mantener los senderos en condiciones óptimas para su utilización, tanto en bicicross y/o trecking. Cabe destacar que la Estancia La Malvina se encuentra abierta a todos los vecinos que quieran disfrutar de la naturaleza como de la historia de la ciudad”.
El Diario informó ayer que la pista arrasada por las topadoras utilizaba un sendero natural de 700 metros de pendiente, que baja desde el mirador ubicado detrás del casco de la Estancia La Malvina. Desde hace tres años, los ciclistas habían fabricado saltos con promontorios de tierra, troncos y algunos obstáculos o pozos al costado.
Cuando entró la gestión de Larrañaga, la directora de Turismo del municipio, Silvana Soledad Semfelt Aulestiarte, llamó a los ciclistas y les adelantó que querían sacar la pista.
“Primero nos dijeron que era una reserva natural, que no se podía modificar el piso ni cortar árboles. Pero nosotros, lo único que hicimos son saltos y cortar los yuyos. No cortamos ni un renuevo, justamente la idea es convivir con la naturaleza”, explicó Inti Di Nápoli, uno de los deportistas.
“Había buena onda, nos dijeron que iban a buscar otro lugar para una nueva pista, que hasta que no lo consiguieran no la sacaban”, contó.
Hace tres semanas, en el último contacto, los funcionarios le dijeron “en dos días te llamamos”. Sin embargo, nunca llegó ese llamado. Y el martes, cuando fueron a entrenar, descubrieron un panorama desolador: el circuito había sido arrasado en su totalidad, rellenado y emparejado con tierra por las máquinas de la comuna.

Comentá la nota