A las 10 de ayer en punto, el martillero público Juan Carlos Hammer dio inicio al remate de bienes que el municipio de Comodoro Rivadavia había dado de baja oportunamente. Al aire libre, en el predio del corralón municipal, ubicado en Kilómetro 4, se dieron cita los 95 oferentes que habían adquirido los pliegos de la subasta, a un valor de $50, por lo que a la recaudación general de $187.820 que arrojó el remate, deben añadirse los $4.750 generados por la venta de pliegos. Lo recaudado será imputado a la partida presupuestaria de Rentas Generales.
El precio más alto se pagó por el inciso 7, conformado por una topadora Caterpillar D7 modelo 1977, que sin funcionamiento y con diversos elementos faltantes alcanzó los $46.000, prácticamente triplicando su precio base de $16.000.
La misma suerte corrieron los lotes 4 y 5, compuesto por dos camiones volcadores cada uno, más un tanque de chapa para agua en el segundo de los casos. Habiendo partido con precios base de $4.500 y $5.500 alcanzaron el segundo y tercer puesto en los montos de recaudación con ofertas finales de $26.500 y $28.000.
El lote 6 salió a la venta por $9.000 y la puja lo llevó en escasos dos minutos a los $16.000 pesos que se pagaron por tres máquinas viales: una retroexcavadora John Deere modelo 309 año 1976, una motoniveladora Klia 160 año 1986 y una motoniveladora Astarsa 120 año 1977, todas con diversos elementos faltantes y sin funcionar.
Los incisos 1 a 3 del remate ofrecían vehículos y pick- ups, y también por ellos hubo pulso de la concurrencia. Se pagaron $6100 por un automóvil modelo 95 y una camioneta 1981 que la comuna había cotizado en $2200. Los lotes 2 y 3 incluyeron ambos dos pick ups cada uno, que con modelos 1981 y 1985 en el primero de los casos y dos modelos 1977 en el segundo, cotizaron $11.200 y $15.100, muy por encima de sus precios de remate, ubicados en el orden de los $3.300 y $2.000.
Llegó luego el turno del remate de dos colectivos Zanello modelo 960, año 1991 el primero de ellos y 1961 el segundo y ambos sin funcionamiento y con piezas faltantes como en cada rubro anterior, aunque sólo el primer caso despegó apenas $500 de su cotización base de $7.000, ya que el segundo fue vendido a los $3.500 que pretendía la comuna.
MOTOS SI, MAQUINAS DE ESCRIBIR NO
Los lotes 10 a 12 captaron el interés de los más jóvenes dado que en cada uno de ellos se ofertaban dos motocicletas 1994 en buen estado. Cotizado cada par en $650 y modestas pujas mediante, los precios finales de venta fueron de $2.250, $2.400 y $2.700.
También fue disputada la chipeadora (trituradora de madera) que bajo el rubro 13 se cotizó en $10.000, para ser vendida en $16.000.
Cuando llegó el momento de subastar los elementos de oficina, fue notoria la merma en el interés de la concurrencia, que sólo sumaba para entonces una docena de oferentes. Las máquinas de escribir, calculadoras, impresoras y relojes tarjeteros que se englobaron a partir del ítem 14 en adelante no recibieron oferta alguna, a excepción de tres gavetas portavalores integrantes del lote 15, por las que se pagó $30 más que los $120 que pedía la comuna, o la venta por los mismos $900 de base con que salió a remate el grupo Nº 16 de 15 impresoras.
También se liquidaron a sus pretendidos $120 los 22 gabinetes CPU del lote 20; varió de $400 a $860 el conjunto Nº25 que comprendía autoclave, lustra/aspiradoras, televisor 29” y central telefónica y se llevó los $800 de base el grupo Nº23, que contenía 4 estabilizadores de tensión y 10 fotocopiadoras.
La subasta volvió a cobrar pulso, y por última vez, cuando salió a la venta el lote 26, que por $250 ofrecía cortadora de césped, bordeadora y motosierra, por las que se pagaron finalmente $1.640.
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