El sábado, los inspectores clausuraron una fiesta clandestina con 600 menores. La Muni pedirá que intervenga la Justicia provincial.
En el lugar, los inspectores municipales y la Policía constataron que había 600 jóvenes de entre 16 y 19 años y procedieron a clausurar el lugar.
Como ocurre en estos casos, el evento habría sido convocado a través de las redes sociales.
Al parecer, los organizadores habrían sido los propios jóvenes. Según lo que indicaron los inspectores, los chicos habrían intentado evitar los controles con una convocatoria confusa, pero el “espíritu sabueso” de los infiltrados por la Municipalidad resultó efectivo para encontrarla.
“Esta fiesta se había convocado en otro lugar para despistarnos. Nosotros nos presentamos a las 3 de la mañana”, explicó a Radio Mitre Gustavo Ferrero, subdirector de Espectáculos Públicos, tras aclarar que si bien los inspectores no pudieron confirmar que se expendiera alcohol a los menores, sí constataron el consumo.
Desbordado. Según explicó a los medios Gustavo Ferrero, cuando llegó la policía municipal el lugar “estaba absolutamente desbordado por la cantidad de personas”, por lo que los efectivos desalojaron como pudieron a los chicos.
“La Policía había cerrado la calle y como no se puede obligar a los menores a que se queden en el lugar, se los arma en grupo y de los acompaña con un móvil hasta la parada de colectivo”, graficó el funcionario, tras asegurar que al momento de llegar a la fiesta, se registraron incidentes.
Como el evento comenzó recién a la 1.30 “pudimos secuestrar una enorme cantidad de bebidas alcohólicas que no habían sido consumidas”, indicó Ferrero a Cadena 3 y agregó que además se decomisó “lo que se utiliza para hacer la jarra loca”.
Aunque el lugar habría sido alquilado por los chicos, el funcionario municipal a cargo del operativo señaló que se labraron actas al dueño del club por “falta de habilitación, falta de seguridad e higiene”. Además, se decomisaron los equipos de música y las luces que se habían instalado en el lugar.
Seguidilla. Al parecer, las vacaciones escolares no dieron respiro a la seguidilla de fiestas clandestinas. Y es que según explicaron desde la Municipalidad, el fin de semana pasado ya se había detectado otro evento no autorizado con 1.200 menores.
Cuando las fuerzas municipales arribaron al lugar los organizadores habrían huido. “En ese lugar dos de nuestros inspectores constataron que la mesa donde estaban los equipos de música estaba electrificada”, explicó Ferrero a los periodistas.
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Padres
La Municipalidad pide ayuda. En la comuna aseguran que las fiestas clandestinas son un “mal social” y apelan a los padres para controlar.
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Gustavo Ferrero
Subdirector de Espectáculos Públicos
"A raíz de estas fiestas, vamos a presentarnos en un juzgado de menores, para saber cómo puede actuar la Justicia provincial. Para que se sancione no sólo económicamente. Esto se está incrementando día a día".
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Y van...
La de este finde no es la primer fiesta clandestina masiva que descubre la Muni con menores habilitados. El 13 de octubre causó gran revuelo la clausura de una celebración inspirada en la película XXX con 500 pibes y venta de alcohol en Villa Rivera Indarte.
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El “nuevo flagelo” de la noche es clandestino
Hasta el año pasado, los operativos que hacían más ruido en el control de la noche eran las clausuras de boliches no habilitados, con capacidad desbordada o con carpas no autorizadas. Pero ya casi no se habla de esas cuestiones.
Este año la novedad pasó por las fiestas clandestinas, eventos no autorizados por la Municipalidad y donde casi siempre se mezclan –al decir de los inspectores– dos “ingredientes explosivos”: menores de edad y mucho alcohol.
Al parecer, la tendencia tiene tan preocupados a los funcionarios municipales que desde la Dirección de Espectáculos Públicos evaluaron presentarse en un juzgado de menores para involucrar en el control también a la Justicia provincial. “Para que se sancione no sólo económicamente. Esto se está incrementando día a día”, indicaron los funcionarios comunales.
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