La municipalidad de la Capital volvió a pagar por sus servicios directamente a los trabajadores

La municipalidad de la Capital determinó pagar directamente a los trabajadores el monto estipulado en los contratos de servicio, debido a las irregularidades detectadas.
La municipalidad de la Capital realizó el segundo pago por sus servicios a los trabajadores que estaban insertos en cooperativas de trabajo, pero debido a las serias “irregularidades” detectadas en el funcionamiento y organización de las mismas, quedaron relegados y no pudieron cobrar lo que les correspondía.

El secretario de Servicios Públicos, Alberto Kozicki encabezó la movida en instalaciones de la dirección de Higiene Urbana ubicada en avenida Acosta Villafáñez, pero a diferencia del primer pago donde las nuevas autoridades municipales se encontraron con desagradables sorpresas, ayer tarde se desarrolló con absoluta normalidad.

La investigación que inició la Fiscalía municipal y las distintas áreas municipales sobre las cooperativas que prestaban supuestos servicios a la municipalidad de la Capital, durante la gestión del radical Ricardo Guzmán, determinó que había cooperativas que tenían esa aparente figura legal, pero en la práctica eran empresas multiservicios, cuyos propietarios en forma paralela también vendían insumos, alquilaba, hacían obras, entre otras decenas de rubros al municipio, pero ya con figuras legales comerciales. Es decir, hacían negocios por dos ventanillas, tal como lo informó LA UNION en exclusiva en noviembre pasado en un informe especial.

Entre la veintena de cooperativas que pulularon durante la gestión de Guzmán, facturaban por diversos servicios, alrededor de 600 mil pesos al mes, aunque se estima que apenas un 40 % llegaba a los asociados, y que el resto quedaba en los bolsillos de los administradores y/o autoridades de la organización. En varios casos estaban absolutamente en condición irregular ante el organismo que las regula.

Justamente eso despertó mayores sospechas sobre las vinculaciones políticas y la “banca” con la que contaban para seguir facturando mes a mes a la comuna radical sin que nadie les pida un papel.

Mayor fue aún la sorpresa de las nuevas autoridades cuando comenzaron con la investigación interna y se entrevistaron con los trabajadores de planta del municipio que desconocieron que haya habido una cooperativa trabajando en sus dependencias, o que hayan realizado tal o cual trabajo como figuraban en los papeles. Y cuando se llegó a entrevistar a algunos de los cooperativistas que sí cumplían funciones de limpieza, se habría comprobado que de 40 o 50 miembros, solo unos pocos efectivamente trabajaban.

De esa forma, la municipalidad que ahora encabeza Raúl Jalil, determinó pagar directamente a esos trabajadores el monto estipulado en los contratos de servicio, pero durante la entrega de sus remuneraciones las sorpresas siguieron surgiendo cuando los trabajadores de las cooperativas se daban con un pago de $1.200 o $ 1.500 y confesaron -quedó asentado en actas- que los “dueños” de las cooperativas les pagaban entre 600 y 700 pesos aproximadamente.

Los únicos que admitieron cobrar 1.200 pesos fueron tres trabajadores de una cooperativa que había sido contratada para limpieza en el Frigorífico municipal por un monto mensual de 36 mil pesos.

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