Los municipales encerraron a Moccero en su despacho 14 horas

CORONEL SUAREZ (A) -- La protesta de unos 150 afiliados al Sindicato de Trabajadores Municipales de Coronel Suárez en el palacio municipal provocó en la víspera que el intendente Ricardo Moccero no sólo debiera permanecer encerrado en su despacho por más de 14 horas, sino que además --a las 0.45 de hoy-- tuviera que salir de la oficina custodiado por más de 40 efectivos policiales, y en medio de insultos y huevazos por parte de los manifestantes.
Se terminó de escribir, de esta forma, un nuevo capítulo de la siempre tensa relación entre el jefe comunal y el Sindicato de Trabajadores Municipales, en este caso por la recomposición salarial de este año.

Esta insólita salida de Moccero de su oficina --que incluyó corridas, gritos, agresiones, quema de cubiertas, hechos de violencia y forcejeos entre los agentes comunales y unos 30 efectivos de infantería-- fue el final de una tensa jornada que había comenzado sobre las 10 de la mañana, cuando los trabajadores se apostaron en el hall del palacio municipal para forzar a Moccero a concederles un aumento salarial del 40%.

Hasta la víspera, el gremio se había limitado a declararse en estado de asamblea permanente y había dispuesto, como única medida de fuerza, bloquear la entrada y salida de vehículos y maquinarias del corralón municipal.

De hecho, la sorpresiva y ruidosa medida de fuerza ocurrió en pleno período de negociaciones entre las partes. Apenas 24 horas antes de lo ocurrido ayer, el Ejecutivo y el gremio habían acordado tener una nueva audiencia el 21 de este mes, bajo la mediación del delegado local del ministerio de Trabajo, Rodolfo Frers.

"Lo que pasa es que la gente se cansó de que el intendente siga dilatando una respuesta al pedido de aumento", explicó el secretario general del STM, Rubén Allende.

La irrupción de los trabajadores en el palacio municipal, cerca de las 10 de ayer, se produjo en medio del retumbe de bombos. Dos horas después Moccero accedió a tener el primer contacto con los delegados gremiales, quienes le plantearon que seguirían adelante con la protesta hasta que les garantizara un aumento del salario básico del 40% (20% en lo inmediato y otro tanto en el segundo semestre del año).

Como no hubo coincidencias, volvieron a sonar los bombos. Una hora más tarde, las partes se reunieron nuevamente --esta vez, con Frers como mediador-- y Moccero les garantizó a los gremialistas que llevaría a la audiencia del 21 de este mes una "propuesta superadora" de recomposición salarial. Eso tampoco conformó al gremio.

"O el 40% de aumento o no nos vamos", le lanzaron a Moccero. Frente a esta postura, el jefe comunal se recluyó en su despacho, donde con el correr de las horas, mientras aumentaba su bronca e indignación, fue recibiendo a los funcionarios de su gabinete, delegados municipales, directores, concejales y consejeros escolares.

Desde allí, sobre las 20 de ayer, convocó a los medios para una conferencia de prensa en la que acusó al sindicato de intentar extorsionarlo e incurrir en el delito de privación ilegítima de la libertad. Además, adelantó que la Justicia ya había tomado cartas en el asunto.

"No se contentaron con hacer un paro encubierto y bloquear la puerta del corralón municipal, sino que hoy (por ayer) vinieron al palacio municipal y cerraron todas las salidas bajo la consigna de que, si no les damos el 40% de aumento, no se van y no nos dejan ir. Esto no es sólo una privación ilegítima de la libertad, sino un intento de extorsión", fustigó el jefe comunal, acompañado por todo su gabinete.

"Incluso uno de ellos me dijo que me iba a partir la cabeza con un fierro. Yo no puedo negociar así, porque esta no es una situación normal, ni un paro normal. Esto es pura violencia", añadió.

La respuesta de Allende no tardó en llegar.

"Esto no es un bloqueo ni una privación de la libertad, sino una protesta pacífica. Si el intendente quiere, puede retirarse caminando de su despacho", se defendió el gremialista.

Cerca de las 22 intervino como mediador del conflicto el concejal oficialista Osvaldo Fuentes Lema. Sin embargo, el gremio se mantuvo inflexible en su reclamos. Moccero, por su parte, sólo cedió en una cosa: adelantar la audiencia del 21 para hoy. El gremio volvió a reiterar su reclamo de "40% o nada", tras lo cual Moccero tomó la decisión de no negociar nada más, sino esperar. Simplemente esperar.

Así llegó la medianoche. Veinte minutos más tarde, comenzaron a llegar patrulleros al palacio municipal y los manifestantes se apostaron en la vereda. Al rato, Moccero abandonó el palacio municipal, custodiado por un cordón policial, mientras unos 30 efectivos de infantería contenían a los manifestantes.

Sin embargo, la sola presencia de Moccero alteró a los trabajadores, quienes comenzaron a insultarlo y a tirarle huevos. Incluso algunos intentaron agredirlo a patadas.

De inmediato comenzaron las corridas y la detención de algunos manifestantes por parte de personal de infantería, mientras otros encendían cubiertas en la vereda del palacio municipal, anticipaban su voluntad de ir hasta el propio domicilio de Moccero e iban insultando a los funcionarios y ediles oficialistas que seguían saliendo de la oficina del intendente.

Luego de más de 14 horas de tensión, lo único que quedó en claro es que cada vez es más grande la distancia que separa a Moccero de la dirigencia del gremio de los municipales, lo que anticipa un difícil escenario para las negociaciones de recomposición salarial que se encuentran en marcha.

En la víspera el gremio hizo saber a Moccero, en forma contundente, que está dispuesto a tomar las medidas de fuerza que sean necesarias para lograr un 20% de aumento salarial en este semestre y otro tanto en la segunda mitad del año; incluso, mucho más que declararse en estado de asamblea permanente o bloquear el acceso al corralón municipal, como venía ocurriendo en los últimos días.

Con la misma firmeza, el jefe comunal le hizo ver al gremio que, bajo presión, no negociará nada. Ni siquiera lo que estaría dispuesto a otorgarle en una mesa de diálogo. Así las cosas, el conflicto se encuentra en un enorme callejón sin salida.

Incidentes.

Los únicos dos incidentes que se produjeron en la jornada fueron protagonizados por un empleado del servicio sanitario.

El primero ocurrió mientras pretendía cerrar la puerta de acceso principal al palacio municipal por calle Mitre. Algunos de los 20 policías que se encontraban en el edificio intentaron convencerlo de que depusiera su actitud, lo que recién pudieron lograr tras forcejear con el manifestante. Pese a la tensión que generaron los empujones y tironeos, no hubo hecho grave que lamentar.

El segundo incidente tuvo lugar cuando ese mismo empleado, desde el patio del palacio comunal, comenzó a gritarle al intendente Ricardo Moccero, quien se hallaba en su despacho. El jefe comunal aseguró que, entre los insultos que recibió, el agente comunal también le dijo que le iba a "partir un hierro en la cabeza".

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