La Municipalidad vendió el predio de Control de Transporte, frente al futuro Concejo, para hacer torres. La nueva sede de la repartición, en el Parque Sarmiento, se demora. Pero un tercero compró el tinglado y quiere llevarse las chapas.
La historia. En la primera etapa de la administración del intendente Daniel Giacomino se acordó la venta del terreno, el galpón y las oficinas ubicados en la avenida Costanera, donde desde hace años funciona Control de Transporte. Es el sitio que sirve como base para organizar todos los días los operativos para inspeccionar remises, taxis, colectivos escolares y ómnibus de viajes particulares.
Por esa razón se trata de un predio con abundancia metros cuadrados, con un galpón gigantesco en el que se guardan los móviles de gran porte, más las camionetas para realizar los controles y secuestros de vehículos del transporte ilegal.
Cuando todavía estaban en la gestión Daniel Rey en la Secretaría de Obras Públicas –quien se fue dando un portazo y hoy está en los equipos del próximo gobernador, José Manuel de la Sota–; y Raúl Merino, quien estaba en Transporte, el edificio de Control de Transporte se puso a la venta.
La firma Oresti SRL, la misma que ganó la construcción de la segunda etapa de la obra del nuevo Concejo Deliberante, se quedó con este predio valioso por su ubicación porque está a pocas cuadras del centro, en la ruta del Centro Cívico y es propicio para explotar un emprendimiento inmobiliario en altura.
Esta empresa nunca pudo avanzar demasiado en la sede en obras del Concejo Deliberante porque las estructuras que había heredado de la anterior constructora tenían problemas en las bases, por lo que el caso se giró para que sea investigado por la Universidad Nacional de Córdoba. A este intento fallido, le siguió la falta de avance en el predio de reemplazo para la sede de Control de Transporte.
Fuentes municipales confiaron en que se le aprobó la venta del terreno y galpón en 12 cuotas de 1 millón de pesos cada una. A cambio debían iniciarse las obras de refacción y nuevas construcciones de otro edificio para esta repartición municipal en terrenos del Parque Sarmiento, más precisamente en la ex Dirección Provincial de Arquitectura.
En ese lugar, se completaron los trabajos para que Espacios Verdes ocupara parte de esta casona, pero quedó prácticamente nulo el emprendimiento para que funcionara un nuevo lugar de Control de Transporte.
Se irá Giacomino de la gestión y en la nueva construcción para esta repartición sólo se levantó algo más que una pared. Esta información fue confirmada a este medio por los mismos delegados del área y por funcionarios municipales, los que reconocieron que no se pudo seguir construyendo “por cuestiones burocráticas”.
La empresa encargada para hacer esta edificación paró la colocación de los pocos ladrillos que había puesto porque la Municipalidad no le pagaba. Sin embargo, desde la mesa chica del intendente dijeron que se trató de un error que cometió esta contratista al no completar todos los papeles en tiempo y forma, por lo que se debió suspender la liquidación de los pagos.
Conclusión: en el Parque Sarmiento hay un espacio en construcción para Control de Transporte que no estará finalizado en el corto plazo. “La empresa que tenía que hacer los trabajos no presentó los papeles en forma, no los aforó y no vamos a ir para atrás con algo que ellos no cumplieron”, explicó uno de los secretarios municipales.
Ante este panorama, los municipales quieren permanecer en el predio de avenida Costanera. Pero Rodolfo Castro, uno de los delegados en Control de Transporte, le contó a Día a Día que el lugar “no está en condiciones”, y el comprador (Oresti) presiona para quedarse con el terreno para iniciar la nueva construcción.
“En este lugar se puede encontrar de todo: ratones, pulgas, se nos meten los indigentes. El lugar que nos iban a dar es en el Parque Sarmiento, atrás de donde está Espacios Verdes. Nos habían prometido una oficina pequeña y un predio para los coches para tener una mayor dinámica con el deposito II (donde se llevan los vehículos secuestrados)”, contó Castro.
Y aquí aparece el tercero que dice haber adquirido la estructura de chapas del techo y que quiere retirar. “Va un señor cada tanto que nos dice que el techo es suyo, que lo compró para sacarle las chapas de zinc. Claro, es muy lindo, pero nosotros nos quedamos sin techo”, agregó Castro, en un relato sin desperdicios que muestra que hasta el último tornillo está en puja.
“Lo que nos dicen a nosotros es que se construirán torres en el predio, en la esquina de Costanera e Ibarbalz. El lugar ya no da para más porque tenemos pulgas, ratas, y los indigentes que viven a la vuelta se nos meten y hacen fuego adentro, un día no los vamos a poder sacar”, explicó el delegado.
Desde la Municipalidad aseguraron que fue “correcto” parar la obra de la nueva sede en el parque porque esa constructora no cumplió con los trámites de adjudicación. Y sin los papeles en regla no se puede cancelar certificados de avance y pagar, con todas las exigencias administrativas del Estado.
Los empleados municipales de Transporte preparan un plan de lucha por “falta de condiciones de seguridad e higiene para trabajar”. Así recibirán a Ramón Mestre: sin hacer controles a remiseros y taxistas. Y resistiendo, como pueden, a un doble desalojo de un predio imposible.
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Un predio maldito
Museo fallido. Durante la gestión Kammerath el galpón albergó, por poco tiempo, a una delegación del Museo Nacional de Bellas Artes.
Depósito de autos. En las gestiones posteriores de Juez y Giacomino el lugar sirvió para alojar autos secuestrados por los inspectores de Transporte.
Sede operativa. En los últimos años el lugar era usado por los inspectores de Transporte como base. Se vendió en un paquete por 12 millones de pesos y la construcción del Concejo nuevo, que está parado.



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