Desde el Ejecutivo le dijeron al gremio que harán gestiones con la cúpula de la Policía y la Fiscalía General.
La cúpula completa del Sindicato Unión Obreros Empleados Municipales (Suoem), liderada por el secretario general, Rubén Daniele, fue recibida por el titular de Gobierno, Walter Arriola; y por el asesor letrado, Carlos Varas. Mientras las bases continuaban en asamblea (se extenderá hasta hoy a la mañana), los empleados pidieron más seguridad para trabajar por las golpizas constantes a los inspectores. Como respuesta recibieron el compromiso de que se solicitará la intervención de la Fiscalía General de la Provincia, además de una reunión con la conducción de la plana mayor de la Policía, un comunicado del intendente Giacomino para repudiar los hechos y la creación de un cuerpo de abogados que seguirá de cerca los casos de agresiones que terminan en la Justicia.
El fantasma de Benjamín Gauna, el inspector que murió en 2003, sobrevuela entre los agentes que no quieren que se repita la historia. “Nos han prometido que Arriola y el intendente saldrán a repudiar los hechos, y pedirán una audiencia a la Policía”, comentó Federico Notta, uno de los delegados que estuvo en la reunión. También se conoció que el fiscal Raúl Garzón dispuso la detención de Luis Coni, el supuesto autor de la agresión al inspector Murúa.
“Me dejaron inconsciente”
Javier Valdivia (28), 4 años de antigüedad como inspector, fue atacado 6 veces. “Necesitamos que esto cambie, no queremos tener otro Gauna muerto. Nadie nos sale a defender, pasa el hecho y dan vuelta la página. A mí, el 17 de mayo, en Olmos y Alvear un particular intentó pasar cuando no se podía porque había una marcha y sólo se dejaba a los taxis y remises. No le importó, aceleró y me arrastró arriba del capó. Quedé tirado, en la radio me daban por muerto. Tuve cinco minutos inconsciente y el infractor se dio a la fuga, y de él no se sabe nada. Yo tuve tres meses con carpeta médica, a los testigos nunca la Justicia los llamó a declarar. Me quedaron problemas físicos y no fue la primera vez”.
“Me apuntaron con un arma”
Jeremías Cirrincione (25), 3 años como agente y ya sufrió dos agresiones brutales. “Yo viví dos ataques muy fuertes. El primero en 2008 cuando señalo una infracción porque había un auto sobre una senda peatonal, no tenía chapa, luces, nada. El dueño se abalanzó, me pegó, me tiró al piso, el brazo me sangraba y se dio a la fuga. Nunca se supo nada. Por este hecho estuve casi 5 meses de carpeta médica y ya volvés a trabajar distinto. Este año, en febrero, otro infractor al que le había labrado antes un acta me tomó del cuello para asfixiarme, mientras yo estaba en un auto de Tránsito, y con la otra mano me apuntó la cabeza. En los dos hechos sufrí parálisis en el cuerpo”.
“Me atropelló para matarme”
Florencia Beas (24) lleva 3 años como agente, la atropellaron dos veces. “Nosotros sabemos que es un trabajo riesgoso, mi papá siempre me lo dijo porque él también es inspector, pero nunca me pensé estas agresiones. La primera vez, al frente del Buen Pastor, un conductor que estaba mal estacionado aceleró cuando le tomaba la chapa. Me llevó por delante y, si no lo frenaba mi compañero, me metía debajo del auto. Ahí me golpeé la rodilla izquierda, casi quedo atrapada, también con carpeta médica y rehabilitación. Cuando volví a trabajar, con el corazón en la boca, una mujer que estaba en infracción me atropelló hasta llevar el auto arriba de la vereda, como para matarme”.
“Por no tener casco, me golpeó”
Ignacio Eduardo (27), 3 años como inspector y sufrió la quebradura de su tabique. “Me llaman para un operativo, en el que estaba la Policía, porque había un motociclista sin casco, cuando bajo la mirada para escribir en el talonario, me pegó, me tiró al suelo y los policías al lado. Tuve quebradura del tabique, dos meses de carpeta médica para volver a trabajar sin ninguna garantía. Nunca jamás el Ejecutivo sale con una contención. Además, después del mes de carpeta te sacan la prolongación horaria. Nosotros como contratados estamos ganando 2.200 pesos, con familia, y todos los días tenemos que vivir esto, y nos faltan recursos y la poca contención, pero salimos igual”.


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