Esta semana inicia las negociaciones por fondos. Prioriza dos nuevos desagües: Cerro Chico y avenida Capdevila. Hasta ahora, sin plata nacional, no pueden encararse. Hay otros por terminar.
La fuente de fondos con más chances de “gotear” que ve la nueva gestión es el Gobierno nacional, ante el cual ya comenzó gestiones. Esta semana, el secretario de Desarrollo Urbano, Mariano De Juan, y parte de su equipo tendrán reuniones en Capital Federal con ese fin (iban a viajar la pasada, pero reprogramaron debido a la crisis desatada por el temporal).
Ante la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación –a cargo del cordobés Fabián López– y el Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (Enhosa), el equipo mestrista buscará reactivar proyectos ya presentados por Córdoba y priorizar los propios. Los desagües son un capítulo clave en esa negociación: hay varios en ejecución que demandan más fondos y otros proyectados que la actual administración considera “prioritarios”. Para esos pedirá apoyo.
Según precisó a
Mariano De Juan, el máximo responsable de la cartera de obras de Mestre, en ejecución están los desagües de Avenida 11 de Septiembre, el de calle Bunge –en barrio Iponá– y la 2º etapa de una obra histórica: el de Alta Córdoba (va por Isabel La Católica). El primero de ellos ya tiene financiamiento nacional, más un aporte de 5 millones de pesos que debe hacer el municipio para cubrir los mayores costos (la desactualización del presupuesto inicial derivado de demora más inflación) y está avanzado un 37 por ciento.
La situación de los otros dos es más complicada. Giacomino preveía financiar ambos con un crédito de 60 millones de pesos del Banco de Córdoba acordado con Schiaretti, que daba un año de gracia. El préstamo funcionaba como un “adelanto”, hasta tanto la Nación comenzara a bajar fondos.Sin embargo, los envíos no llegaron, y las obras arrancaron con medio año de demora. “Del crédito, cuyo convenio ya se cayó, se usaron sólo 14 millones para los dos desagües, un monto que la Provincia se cobró completo de la coparticipación que nos transfirió al inicio del año”, graficó De Juan.
Conclusión: el de Bunge está en un 40 por ciento y el de Alta Córdoba sólo en un 17 por ciento. Este último, “sale 27 millones de pesos, y se pagaron 7 millones. Hay sólo tres cuadras hechas pero sin pavimentar, sobre 1.300 metros”, dijo el funcionario con esperanza de conseguir ayuda de Capital Federal.
Como funcionario de Mestre padre y de Martí, el mismo De Juan participó en la ejecución de algunos de los desagües que hoy funcionan, y en el diseño de proyectos que aún esperan realizarse.
¿Lloverá? La pregunta del millón es si, efectivamente, el dinero que el Ejecutivo central se comprometa a aportar llegará. De hecho, de un convenio para financiar 11 desagües firmado por Giacomino fue muy poco lo que vino. Los actuales funcionarios aclaran que mucho de eso se explica por “falta de gestión” o cierta pasividad de parte de sus antecesores locales en seguir motorizando los proyectos con luz verde en despachos porteños. “Tenemos buenas expectativas, ya mantuvimos algunos contactos por teléfonos con las áreas a donde vamos a ir”, precisó De Juan.
Cierto es que, al menos en el mediano plazo, el municipio no tiene otra posibilidad de construir: la flamante tasa de cloacas debe ir a mejorar esa infraestructura, y el fondo de reparación urbanística creado por Mestre es para mantenimiento de calles. De la gestión anterior quedó autorizado el convenio marco con Nación Fideicomisos, para usar esa figura financiera en obra pública. Esto podría usarse, pero a futuro.
Nuevos, pero no tanto. Aunque señaló que son muchos los desagües que Córdoba necesita, De Juan precisó que dos son “ prioritarios” para esta gestión: el de Cerro Chico, que va de la zona del Orfeo, a través del Cerro, hasta Fader y el río; y el de avenida Arturo Capdevilla, en esa calle desde Alem a Circunvalación.
“Hoy las dos zonas se inundan cuando llueve y tienen graves problemas. Nos interesa gestionar fondos para hacerlos, son obras grandes. Con Nación vamos a confirmar si el primero estaba incluido en el convenio que firmó la gestión anterior”, dijo De Juan. Ese demandaría unos 30 millones de pesos, y al menos 18 millones el de Capdevila.
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Lagunas: barrios del oeste y noroeste, más aliviados
En diciembre de 2009, un fuerte temporal de estación dejó decenas de barrios inundados con una mezcla de agua y barro en el arco noroeste y oeste de la ciudad. Luego de la polémica de rigor, esa crisis desempolvó el proyecto de construcción, por parte de la Provincia, de una serie de obras pluviales para mitigar tal impacto: 13 lagunas de retención (grandes extensiones de tierra que ofician de diques, y que permiten regular el escurrimiento de agua) y un desagüe de gran magnitud en El Tropezón.
Desde entonces, la mayor parte del plan se ejecutó, beneficiando a 19 barrios de la ciudad en el arco que va desde la E-53 hasta Ruta 20, aproximadamente; y a municipios del Gran Córdoba.
Desde el Ministerio de Obras Públicas provincial precisaron que ya funcionan nueve lagunas de retardo en toda la cuenca noroeste –con foco en el eje de avenida Padre Lucchese– y la subcuenca oeste de la ciudad. Sus extensiones varían de 1,5 a seis hectáreas, insumieron siete millones de pesos y en muchos casos fueron construidas en tierra cedida por propietarios privados (countries en general) beneficiados por el efecto de la obra.
Otras debieron expropiarse. Junto con eso, hay trabajos de desagüe complementarios que marchan en paralelo a la transformación de la avenida La Voz del Interior en una autovía, con sus correspondientes nudos viales.
Ya no es caída. El gran desagüe planeado en el cruce de El Tropezón también fue concluido. Según se precisó desde la cartera que conduce Hugo Testa, se invirtieron 11,3 millones de pesos en esa obra, cuyo gran conducto pasa por debajo de la intersección de calles y conecta con un canal que ejecutó (según el municipio y la Provincia está terminado) la empresa Gama, con desagote en el arroyo El Infiernillo. La desarrollista levanta un gran complejo de departamentos justo en esa zona, como parte del cual debió completar la infraestructura.
La obra permitirá que escurra el agua de la cuenca que anegaba a Villa El Tropezón, Los Robles, barrio Militar y Don Bosco. De manera indirecta, favorece a Valle Escondido, Las Delicias, Lomas de la Carolina, La Calera, Chateau Carreras, el estadio Mario Kempes y el Predio Ferial Córdoba.
Este desagüe, junto a las nueve lagunas de retardo, permitirán que no se inunde la zona del aeropuerto Taravella.

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