Mundo radical: ¿estrategia o desconcierto?

Si es una estrategia, sus autores la tienen guardada bajo siete llaves, aunque podría resultar una medida inteligente. Con bajísimo perfil, la primera línea dirigencial del radicalismo chubutense no ha tenido exposición pública en las últimas semanas, excepto algunas aisladas manifestaciones en torno a la presentación judicial contra el adelantamiento de las elecciones dispuesto por el Gobierno y las cíclicas apariciones de referentes de la ex - línea interna «Militancia y Compromiso», que adelantó que llevará adelante «un plenario» de esa agrupación, en Comodoro Rivadavia y en el venidero mes de agosto.
Absorbido por su tarea en el Senado, coronada por su fuerte posicionamiento contra la ley de matrimonio gay y favorable a la unión civil, el presidente de la UCR, Mario Cimadevilla, ha dejado de lado en las últimas semanas las tareas partidarias, no se sabe si por aquella exclusiva razón o enmarcado en lo que -se repite- podría ser el armado de un cono de silencio para que resplandezca ante la opinión pública la interna del justicialismo.

Tampoco Pedro Peralta, que dice mantener sus aspiraciones para convertirse en candidato a Gobernador, ha dicho demasiado en estos días, al igual que Carlos Maestro, lo que podría reforzar la idea acerca de la existencia de un acuerdo para dejar el campo libre a las idas y vueltas del peronismo, en la convicción de que el internismo exacerbado no es un elemento que atraiga votantes, sino que más bien los expulsa, como saben todos los radicales por su propia experiencia de los últimos años.

Pero también están

los que dicen...

...-y se quejan- que en realidad el silencio no es una estrategia, sino una variante callada del desconcierto. En ese marco se inscriben los grupos de militantes que no reciben señales sobre el contenido del discurso que deberían bajar a la sociedad, si es que acaso se quiere recuperar votos, ni tampoco cuentan con referencias sólidas que les tiendan un paraguas para desarrollar sus actividades.

En realidad y mirado fríamente, el radicalismo en Chubut parece todavía muy lejos de sintonizar con la creciente «ola» nacional que acompaña ese partido y le cuesta reposicionarse como una alternativa de poder -o de oposición poderosa-, frente al oficialismo.

Sus dirigentes, con excepciones contadas, hablan mucho más de sus propias expectativas personales que de la oferta político-económico-social que harán a los electores en el 2011, un año que en Chubut queda muy cerca, si es que el Superior Tribunal no posterga las fechas.

Como es lógico suponer, no hay muchos votantes entusiasmados en saber quién ocupará tal o cual cargo, sino que más bien se interesan en el contenido concreto de lo que significarían para sus propias vidas, en términos de empleo, educación, salud y bienestar social, esas postulaciones.

Así planteadas las cosas, lo que se advierte es un círculo vicioso: como no hay propuestas, no hay candidatos sólidos; como no hay candidatos sólidos, hay poca militancia convencida y como hay poca militancia convencida, la fuerza tiene escasa inserción social.

Si esa inercia

puede quebrarse...

...sólo con aguardar los efectos de una potencial interna irreconciliable en el PJ, puede resultar una apuesta arriesgada, aunque el caso se ha repetido más de una vez en la historia, a los dos lados del mostrador para peronistas y radicales.

Si el silencio de radio actual es una estrategia, se supone que debe haber sido expuesta en los ámbitos partidarios, para que nadie saque los pies de ese plato, pero como no hay mucha actividad en las sedes institucionales del radicalismo, las demandas constantes de más movilización y más debate siguen existiendo bajo la superficie.

Los plazos son muy escasos para la construcción de una alternativa capacitada para enfrentar al candidato oficial, que vendrá con apoyos fortísimos, sea el que sea.

Si es un dasnevista, tendrá el respaldo del liderazgo del Gobernador y estará potenciado por la acción del Gobierno; si es el kirchnerista Eliceche, detrás suyo estarán las anchas espaldas del Gobierno Nacional y la figura de Néstor Kirchner.

En ninguno de los dos casos serán adversarios fáciles de batir, por más que una eventual interna los astille un poco y esa sensación acosa a los grupos que quisieran contar con más herramientas para una pelea a priori tan desigual.

Excepto en

Comodoro Rivadavia...

...donde hasta las encuestas del Gobierno marcan una inserción llamativa de Gustavo Menna; y tal vez en Rawson, donde se le animan al peronismo de Adrián López, la debilidad del radicalismo es notoria en estos meses, aunque también puede señalarse que esta vez contarán con la resurrección nacional partidaria como un elemento a favor, una condición de la que no dispusieron en los últimos años, donde se combinaron de manera dramática la defección nacional con la hecatombe local, que dejó a la UCR en sus pisos mínimos desde la recuperación democrática.

Cómo y cuándo comenzará de manera efectiva la participación plena del radicalismo en la campaña electoral, es una pregunta que comienza a circular con fluidez en todos los ámbitos de la política.

Por ahora, no hay mucho más que silencio.

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