El que lo advierte es Valentín Pich, presidente del Consejo General de Economistas de España, que participó en la ciudad de un encuentro profesional. Según indicó, la Argentina creció, fundamentalmente, por la demanda externa de materias primas.
Pich participó en Mar del Plata del XXIV Seminario del Comité de Integración Latino Europa-América (Cilea), una organización de economistas y contadores hispanohablantes que se reúnen dos veces por año para discutir asuntos profesionales. Esta vez lo hicieron bajo el lema: ?La profesión contable frente a los desafíos de la convergencia y los compromisos socioambientales?.
Antes del encuentro, Pich conversó con LA CAPITAL sobre los embates de la economía mundial y la situación de la Argentina.
-¿Desde qué perspectiva observa la crisis europea?
-Hay una información reciente que es que no hay una mejora sustancial; al contrario, hay una tendencia a un crecimiento menor. Este es un dato importante. Otro lo ha aportado la semana pasada la Organización Internacional del Trabajo: en los países desarrollados, en el largo plazo, unos cinco años, el tema del desempleo seguirá siendo una realidad.
-España ha llegado a índices de desocupación, o de 'paro' como le llaman ustedes, altísimos.
-Pero no sólo España. Estados Unidos tiene tasas de desempleo del 9%, es un tema muy peliagudo. En España ha sido uno de los problemas históricos. Siempre ha tenido una tasa de paro superior a la media comunitaria. Es que el crecimiento en estos momentos es un problema de la mayoría de los países desarrollados. Y si los países desarrollados tienen crecimientos débiles, inferiores a los previstos, los países en vías de desarrollo también notan esta situación.
-¿Por qué se produce todo esto?
-Hay un problema de gobernanza mundial. Hay una contradicción real: en un mundo cada vez más globalizado, fundamentalmente en las transacciones financieras, el mundo financiero viaja a grandes velocidades y cualquier tema de cualquier moneda en el mundo afecta a las demás.
Los políticos y los responsables de los distintos países se reúnen, pero les es muy difícil tomar decisiones. La variable política lo inunda todo.
-¿Cómo ve a la Argentina? Cristina Kirchner acaba de arrasar en las elecciones y uno de sus puntales fue la bonanza económica.
-Hablar de un país desde afuera es difícil, aunque la Argentina es posiblemente el país de Sudamérica que la prensa española sigue más. Hay países que siempre han tenido una especial observación. Cuba la ha tenido por los temas políticos, y de la Argentina sabemos que tiene una marcha de la economía mejor que en otras épocas, fundamentalmente, por la demanda externa de primeras materias. Me parece que siempre es bueno que existan liderazgos políticos claros en épocas de crisis, pues otorga la esperanza de que que sigan mejor y de que el pueblo pueda pedir responsabilidades. Cuando no hay mayorías claras, pues a veces se diluyen las responsabilidades.
-Ahora volvieron los problemas cambiarios.
-Ese es un eterno problema argentino y la prensa española lo recoge con bastante exactitud. Argentina es un gran país y está para ser uno de los más avanzados del mundo. Lo que pasa es que para todo en la vida hay que progresar. Y el tema del dólar es un gran interrogante. El dólar sigue siendo la moneda refugio y Estados Unidos, el país de referencia. Para países como la Argentina, que hoy están arriba, el mejor escenario es una combinación de una buena gestión política y un ambiente económico y financiero internacional positivo. Un escenario al revés sería una mala gobernanza política y un escenario negativo.
-¿Qué debaten en el seminario del Cilea?
-Nos reunimos dos veces al año para tratar los temas profesionales propios, relacionándolos con las pymes y los problemas sociales. Ahora estamos con un tema bastante importante: la responsabilidad social y ambiental de las empresas. Estamos preparando un informe para presentarlo a fines del año que viene en Brasil. Lo que queremos es plasmar en un documento cuáles deberían ser los criterios de responsabilidad social y medioambiental de las pequeñas y medianas empresas, y las recomendaciones a los gobiernos y a las empresas para que esto pueda ser una realidad más que una ficción o un hablar.
-Hace poco, en una entrevista, aludió a la destrucción del tejido social de las empresas como uno de los problemas esenciales en su país. ¿Lo puede explicar?
-En determinadas zonas, cuando se producen cambios económicos y crisis importantes, se destruyen empresas, se destruyen equipos y cuesta reconstruirlos. Considero que desde el punto de vista económico tenemos dos problemas: uno es el ambiental y el otro es el paro. A veces en los países que crecen, no crece al mismo nivel el trabajo o los trabajos bien remunerados o de calidad. No conozco la situación exacta de Argentina, pero en todos los países se está dando un fenómeno un poco curioso. Hay cada vez más bolsas de paro difíciles de abordar, lo que habla de un problema social y económico de una gran magnitud.
-¿Es pesimista u optimista para el próximo año?
-Los pronósticos para este año y para el año que viene no son buenos. La información con que disponemos hoy no indica, sin ser pesimistas, que vaya a haber una mejora significativa. Al contrario, hay una tendencia a empeorar un poquito. Siempre que no suceda un hecho relevante que venga a complicar las cosas.

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