Multitudinaria Caravana de la Primavera

Multitudinaria Caravana de la Primavera
Alrededor de 15 mil personas participaron ayer de la 50ª Caravana de la Primavera que, como todos los años, culminó frente al monumento al general San Martín. Allí se depositó una ofrenda floral y el gobierno municipal le entregó una plaqueta conmemorativa por el medio siglo del evento a la obra Pequeño Mundo.
Aunque la niebla matinal acortaba la visión, miles y miles de familias se dieron cita ayer bien temprano en la puerta de la sede de Pequeño Mundo, para participar de la cita anual que recorre las calles de la ciudad a bordo de las bicicletas.

Poco después de las 9, las ruedas comenzaron a girar después de recibir la bendición del obispo diocesano Juan Alberto Puiggari. Por la calle Salta se dirigieron hasta la avenida Independencia y por ella hasta Juan B. Justo, para pedalear directo hasta la costa.

Este año, con 12 mil inscriptos, la Caravana "fue una de las más multitudInarias de los últimos años, lo que nos pone muy contentos", dijo uno de los organizadores. La pedaleada familiar, como desde hace 24 años, estuvo encabezada por la imagen de la Virgen de Luján, seguida por innumerables bicicletas.

Si bien la mayoría de los participantes fueron jóvenes y niños, también se pudieron observar familias y adultos, como el secretario de Salud de la municipalidad local, Alejandro Ferro; el subsecretario de Control de la comuna, Adrián Alveolite; la concejal Claudia Alejandra Rodríguez; y el campeón olímpico de ciclismo Juan Esteban Curuchet.

En lo más alto de la loma de Juan B. Justo, la columna de bicicletas se extendió por más de 20 cuadras. "Inscriptos fueron 10 mil, pero siempre se suma alguien más sin inscripción y además muchas familias van en auto hasta el camping o en los colectivos dispuestos por la organización, lo que hace que este año estemos alrededor de los 15 mil participantes en total", explicó Gustavo Fogel, de Pequeño Mundo.

Una vez en el camping municipal, al que arribaron cerca de las 11, todos se dispusieron a disfrutar del gran día que se perfilaba, con el levantamiento de la niebla y el brillo del sol sin interferencias.

Y la confraternidad quedó plasmada en el intercambio de sanguchitos de salame por los de jamón y queso o el compartir de las empanadas frías y las porciones de tarta.

Muchos hicieron caso a los organizadores y habían preparado especialmente las bicicletas, con flores, guirnaldas y hasta banderas nacionales.

Vuelta

Después de las 14 comenzaron los preparativos para emprender el regreso, que se concretó por la costa. Así, en distintos sectores del paseo costero, las multicolores bicicletas fueron saludadas por los paseantes que disfrutaban de la geografía marplatense en la tarde del domingo.

Así fue que, apenas pasadas las 17, se divisó a la imagen de la Virgen de Luján ingresando por la avenida Luro en contramano (el tránsito vehicular estaba cortado desde La Rioja), para estacionarse frente al escenario montado delante del monumento al libertador San Martín.

Los primeros "caravaneros" en llegar fueron recibidos con aplausos de la multitud que se encontraba en el sitio y por los acordes de la Banda Musical del Ejército.

Luego de las estrofas del Himno Nacional, los organizadores agradecieron "la presencia de todos" y el sacerdote general de la orden de Don Orione para Argentina, padre Omar Carenini; el párroco de San José, padre Oscar Pezzarini; y el secretario de Gobierno -en representación del intendente Gustavo Pulti-, Ariel Ciano, junto a los jóvenes organizadores colocaron una ofrenda floral en el monumento en señal de agradecimiento.

A su turno, Leonardo Molina -en representación de los organizadores- también agradeció la presencia de "todos los caravaneros en esta 50ª edición" y calificó al encuentro como "un símbolo de unidad y esperanza.

Sentimos gratitud por este grupo de jóvenes que trabaja unido para darle color a las calles de la ciudad".

Asimismo, recordó que la Caravana es "un legado del padre Pablo Marinacci, que hace 31 años un día como hoy nos abandonó para ir al cielo".

El joven se mostró contento porque "hace medio siglo que mostramos la renovación de la fe y la retomamos con esta iniciativa".

Luego fue el turno del secretario de Gobierno, Ariel Ciano, que en representación del intendente Gustavo Pulti les entregó a los organizadores una plaqueta conmemorativa por las "Bodas de Oro" de la Caravana de la Primavera.

Después de felicitar a todos los participantes, aseguró que "

los sueños rinden sus frutos, ni el más utópico de los iniciadores hubiese creído esta 50ª edición" y resaltó la participación de la juventud en esta época "en la que parece que la forma de alcanzar los sueños es bailando en un programa de televisión".

Como el obispo diocesano no pudo estar presente, debido a un compromiso adquirido con anterioridad en Villa Gesell, el encargo de leer su mensaje fue el padre Oscar Pezzarini.

"Quiero saludar a todos los participantes -leyó- y a todos los jóvenes con corazón con hambre de progreso, que sería imposible asumir sin la presencia de Dios, el único capaz de hacer crecer la justicia, la paz y el amor".

"Me complace profundamente -prosiguió la misiva- el aprecio de estos jóvenes por la vida cristiana y los invitó a vivir el testimonio de encontrar el sentido de la vida".

El papa Benedicto XVI también envió un mensaje de salutación.

Así llegó el turno del sorteo de la bicicleta, que correspondió al número 8422, aunque el ganador no estaba presente. Finalmente, se soltaron cinco grandes globos de colores, uno por cada década de la caravana, y comenzó la desconcentración. Con tranquilidad y paciencia, muchos regresaron a sus casas y otros se dirigieron hacia la parroquia San José, para participar de la celebración de la misa

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