Con una multitud de visitantes, Carlos Keen se vistió de fiesta

Además de ferias artesanales y propuestas gastronómicas, la gran atracción del festejo fue el tren: una autovía que data del año 1924 recorrió un pequeño tramo dentro de la localidad, por los rieles abandonados. Una gran afluencia de personas participó de la fiesta con entrada libre y gratuita.
Carlos Keen se vistió de fiesta esta tarde con la tradicional celebración de la localidad. Con una multitud de visitantes, tanto locales como turistas de alrededores, se desarrolló esta tarde la Fiesta del Sol, en un día ideal, en el marco del solsticio de invierno.

La estrella de la tarde fue el tren, que después de muchos años volvió a recorrer las vías abandonadas en un trayecto simbólico. Luego de las gestiones conjuntas de la Municipalidad y el Ferroclub Argentino, una autovía de 1924 volvió a circular por la localidad, con un recorrido dentro del predio de la estación, entre las dos señales que delimitan sus extremos. Incluso, estuvieron presentes el intendente Oscar Luciani y el secretario de Turismo y Producción, Luis Zanazzi. La iniciativa buscó ser una acción que genere conciencia sobre la recuperación de este sistema de transporte público, un debate revitalizado luego de la recordada Tragedia de Once.

La celebración de la Fiesta del Sol es característica de los pueblos con tradición agrícola y común a gran parte de los habitantes originarios del continente, que aprovechaban la fecha para agradecer por la cosecha. Desde hace varios años, Carlos Keen se propuso recuperar la ceremonia que con cada edición va ganando arraigo entre la comunidad y quienes la visitan.

Un gran número de artesanos montaron sus puestos en el predio del espacio turístico y cultural "El Granero", ubicado en la antigua estación de trenes. Las actividades incluyeron demostraciones ecuestres y las actuaciones del Payaso Tertulio, Quillango Folk Rock y la Orquesta Infantil y Juvenil de Carlos Keen y Villa Ruiz. También se repitió la Feria Artesanal de cada domingo y la nueva Feria Franca. Además, la Secretaría de Turismo de la Provincia ubicó carpas y peloteros, además de repartir rompecabezas para los más chicos y mazos de cartas para los grandes.

La multitud de visitantes, ampliamente la mayor de los últimos años, fue tan inesperada que la paella gigante duró minutos y muchos se quedaron sin su porción.

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