El centro de la ciudad fue escenario de un cacerolazo en el marco de la protesa nacional. La manifestación fue superior a la del 13 de septiembre. La seguridad, el principal reclamo
Una multitud protestó anoche en el centro de Quilmes para reclamar ruidosamente por más seguridad y un "cambio de rumbo" en el gobierno nacional, además de otras cuestiones locales, en el marco del "cacerolazo" nacional que se convocó a través de las redes sociales. Sin banderías políticas, los vecinos que participaron de la concentración defendieron el derecho a manifestarse públicamente con críticas al gobierno nacional y concentraron en la inseguridad el principal pedido, sin olvidar algunas cuestiones locales que se sumaron a la marcha. Desde antes de las 20, los primeros "caceroleros" comenzaron a reunirse en la plaza San Martín de Mitre y Rivadavia, frente a la Catedral, golpeado cacerolas, tocando silbatos, redoblantes y pequeñas campanas. Algunos de los autos que pasaban por la avenida Mitre se sumaban a la protesta con bocinazos y muchos de los comerciantes del Paseo Rivadavia participaron del reclamo luego de cerrar sus negocios. Hacia las 20.30 comenzó a registrarse una mayor cantidad de gente que superó las 1500 –aunque los más optimistas se animaban a calcular en cinco mil-, por lo cual la Policía cerró al tránsito la esquina de Mitre y Garibaldi. Más allá de los números, la cantidad de vecinos fue superior a la manifestación del 13 de septiembre. Los lugareños exigieron seguridad y Justicia para algunos crímenes recientes, además de un "cambio de rumbo" para el gobierno nacional, al considerar que no es escuchado el reclamo de ciertos sectores de la sociedad, en tanto sostuvieron su "derecho a expresarse" públicamente en cuestiones que entendieron erróneas de parte de la Nación, la Provincia y la Municipalidad. Uno de los vecinos consultados reconoció que la crítica fue destinada hacia los "políticos en general" aunque aseveró que durante la gestión de Cristina Fernández se produjeron algunos hechos que, según interpretó, agravaron las prácticas habituales de los legisladores y funcionarios. Sin embargo, la mayoría pidió por más seguridad, en coincidencia con la participación de los vecinos que todos los jueves realizan su marcha en ese sentido. "Me convoca la inseguridad porque la viví con mi en carne propia, pero también la corrupción y el mal gobierno que existe en este momento", dijo una mujer que estaba junto a sus hijos. Otros se manifestaron contra la posibilidad de una re-reelección y cuestionaron algunos hechos que relacionaron con la corrupción, en tanto se defendió la posibilidad de vivir en un país "libre y digno". "El sentimiento, la falta de seguridad, quiero un país libre y digno, para dejarle algo a mi hijo. No puede ser que vivamos así. La inseguridad que hay en la calle, a la salida de la escuela a mi hijo le pusieron un arma en la cabeza por una gorra", dijo otra de las vecinas. También hubo pedidos para los jubilados, la educación y el arreglo de calles del distrito.

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