La presidenta de Chile deja hoy su cargo, tras el terrible terremoto que azotó al país.
Millares de ciudadanos se agolparon hoy con banderas y pañuelos blancos a las puertas de la sede de Gobierno, en el centro de la capital chilena, para ovacionar a la presidenta saliente, que deja el mando con un nivel máximo histórico de popularidad, del 84%.
"Es una mezcla de emociones. Por un lado nos vamos muy tristes por lo que ha pasado el último día, pero tranquilos porque hemos cumplido lo que hemos comprometido con la gente y nunca le hemos faltado, y orgullosos por lo que hemos sido capaces de construir", declaró.
Al ser consultado sobre su posible candidatura para presidir de nuevo el país en el año 2014, Bachelet se limitó a decir: "Hoy es nuestro último día de gobierno. No hagamos ninguna política de ficción".
Muchos de los asistentes portaban carteles con la leyenda "Gracias Michelle, te esperamos el 2014". Después, Bachelet habló desde lo alto de una de las escaleras que dan a uno de los patios interiores de La Moneda.
"Voy a salir triste por el dolor de nuestra gente, pero también voy a salir con la frente en alto, satisfecha por lo que hemos logrado, tranquila porque hemos puesto todo nuestro empeño", declaró entre aplausos.
"Y contenta también porque esta Moneda nunca más será la casa de los presidentes, sino la casa de los presidentes y de las presidentas de Chile, y eso también nos hace un país mejor. Me voy sobre todo muy orgullosa del país que somos‘, señaló.
Con un ‘!Viva Chile!‘ la mandataria saliente finalizó su discurso y descendió de la escalera llorando.
Bachelet había llegado a las 08.50 hora local (11.50 GMT) al Palacio de La Moneda, donde una multitud le ovacionó a su llegada, y recibió sus últimos honores por la Guardia de Palacio antes de fundirse en abrazos con el personal de la sede de Gobierno.
La presidenta saliente, ataviada con un traje azul, se tomó las tradicionales fotografías oficiales, primero con los subsecretarios y después con los ministros de su gabinete, momento en el cual las emociones y la sonrisas se mezclaron en su rostro.
Más tarde, Bachelet, en la ciudad costera de Valparaíso, a unos 125 kilómetros al oeste de Santiago, debe asistir a la investidura de su sucesor, el conservador Sebastián Piñera, en la sede del Congreso Nacional.


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