Alrededor de 15 mil personas se acercaron ayer a la avenida Spinetto para ser testigos del acto central por el Bicentenario. Torroba dijo en su discurso que "se advierte una merma de la calidad institucional" del país.
En el palco de honor estuvieron las autoridades provinciales y municipales, además de diputados, concejales, intendentes, jefes policiales y militares, el obispo Mario Aurelio Poli, el ministro del Superior Tribunal de Justicia Eduardo Fernández Mendía, el rector de la UNLPam Sergio Baudino, la diputada nacional Adriana García y el integrante de la Autoridad de Aplicación de la Ley de Servicios Audiovisuales Manuel Baladrón, entre otros.
Tras el protocolar saludo y pase de revista de parte a las tropas por parte del mandatario provincial, se entonaron las estrofas del Himno Nacional y luego llegaron los discursos. El primero fue Torroba, quien comenzó haciendo una comparación entre los contextos de país del primer centenario y este bicentenario. Señaló que en 1910 se celebró "con un optimismo y confianza inusitados en el futuro del país" pero ahora "conviven sensaciones encontradas" de "amargura y desazón" por un lado y "fundadas esperanzas" por otro.
"Amargura y desazón, porque después de 27 años la democracia tiene aún una gran deuda: la deuda social, la deuda de la pobreza, de la indigencia y de la exclusión. Pobreza que, combinada con un incesante deterioro del sistema educativo, limita los derechos y el futuro de las nuevas generaciones", remarcó el intendente, quien advirtió que "el diálogo sincero, abierto y constructivo debe permitir elaborar políticas públicas que reviertan este deterioro social que se profundiza". Luego indicó que se advierte "una merma de la calidad institucional" que amenaza convertir a la democracia en una herramienta "meramente electoral y no en una democracia de ciudadanía", y que para "desterrar la exclusión se requiere un auténtico federalismo".
En contraposición, manifestó "fundadas esperanzas" porque con la transición democrática de principios de los 80 quedó atrás "uno de los capítulos más oscuros de la historia argentina" y hoy "no existen en la Argentina actores políticos o sociales que planteen la supresión del sistema democrático". También resaltó que con la democracia se "avanzó en un proceso de integración económica sin precedentes, que hacen de la región una de las zonas más estables del planeta". Y, finalmente, instó a que los argentinos "necesitamos aprender a convivir sin necesariamente coincidir".
El gobernador Jorge, en su alocución, expresó que el Bicentenario "son 200 años de historia de una nación joven que crece en sus potencialidades, pero con el suficiente camino recorrido para contar con instituciones sólidas". Y subrayó que los argentinos no deben olvidar que "a pesar de los grandes avances institucionales, hubo rupturas dolorosas en el siglo XX provocadas por los golpes de estado, cuyas heridas perduran" y que los habitantes de este país tienen "la obligación ciudadana de cuidar el sistema democrático porque es el que nos brinda las garantías constitucionales y el ejercicio de nuestros derechos".
"Los que tenemos las responsabilidades en la toma de decisiones debemos volcar nuestros mayores esfuerzos, sabedores que nuestro país necesita continuar con un modelo sustentable y de inclusión, y de un estado generador de oportunidades hacia la equidad con justicia social", señaló también Jorge.
El desfile.
Luego, al ritmo que marcaba la música de la banda "Capitán Tocagni" del Regimiento de Toay y la Banda Sinfónica Provincial, comenzó el desfile bajo el sol del mediodía, mientras los vecinos que ocupaban la totalidad de ambas veredas y el cantero central de la Spinetto se acomodaban para buscar una mejor posición y observar todo lo que ocurría.
En primer lugar hizo su presentación la Bandera del Bicentenario, una iniciativa municipal que contó con la colaboración de comisiones vecinales, gremios y diversas organizaciones sociales de la ciudad. La bandera fue confeccionada por costureras del Area Municipal de la Mujer con tela aportada por vecinas y vecinos.
Luego, pasaron los establecimientos escolares, el club de planeadores (con sus aviones surcando el cielo santarroseño), los clubes e instituciones deportivas, representantes de los pueblos originarios, colectividades y personal de Defensa Civil de la provincia. También hicieron su pasada numerosos integrantes del Club de Autos Clásicos.
A continuación fue el turno del despliegue de las fuerzas de seguridad. Los primeros en pasar fueron los veteranos de la guerra de Malvinas y familiares de los caídos durante el conflicto armado, que como es habitual se llevaron los mayores aplausos y reconocimientos. Tras ellos hicieron su exhibición los distintos estandartes y divisiones del Ejército Argentino, la Gendarmería Nacional, el Servicio Penitenciario y las policías Federal y Provincial.
Como preludio del paso de las agrupaciones tradicionalistas y sus caballos que cerraron el desfile ya entrada la tarde, se bailó un Pericón Gigante.




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