Decenas de miles de personas peregrinaron durante todo el día de ayer hasta el Salón de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa Rosada, lugar elegido por la primer mandataria Cristina Fernández para despedir los restos de su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner.
En un principio se anunció que el sepelio de los restos del ex presidente Néstor Kirchner sería hoy, pero debido a la gran concurrencia de público finalmente se resolvió posponerlo para mañana sábado.
Sus restos descansarán, provisoriamente, en la bóveda de su tío Carlos Arturo Kirchner, ubicada en el cementerio municipal de Río Gallegos, hasta tanto se le construya un lugar de reposo definitivo.
La ceremonia comenzó a las 10 en punto de la mañana en un escenario poco habitual para estas circunstancias, ya que por tradición se utiliza el Salón Azul del Congreso de la Nación, el que actualmente se encuentra en restauración.
La Presidenta viajó desde El Calafate con los restos y llegó a la Casa Rosada junto a sus hijos Máximo y Florencia. En la capilla ardiente los esperaba Alicia Kirchner, hermana del ex presidente y ministra de Desarrollo Social, quien encabezó la ceremonia desde su inicio. Cristina la saludó y se paró frente al cuerpo de su marido. Desde entonces se la vio fuerte, atenta a los saludos de los visitantes, visiblemente cansada pero entera. Florencia y Máximo escoltaron a su madre y la abrazaban y le hablaban afectuosamente al oído.
Estela de Carlotto fue una de las primeras personalidades en saludar a la mandataria. Se abrazaron y la Carlotto consoló a la Presidenta que se quebró en un breve llanto.
“No llores, no llores”, le dijo la presidenta a Hebe de Bonafini y la abrazó amorosamente cuando la líder de Madres de Plaza de Mayo llegó a su lado de la mano de Aníbal Fernández cerca del mediodía.
Al instante, Hugo Moyano, el líder de la CGT, fue quien se paró al lado de la mandataria para darle el último adiós a Kirchner.
Presencias y ausencias opositoras
Ricardo Alfonsín, Mauricio Macri y Francisco de Narváez fueron los dirigentes opositores de mayor peso que se acercaron hasta la Casa Rosada para presentar sus condolencias a la presidenta Cristina Fernández de Kirchen y a sus hijos Máximo y Florencia. En cambio, el ex presidente provisional Eduardo Duhalde se excusó argumentando que buscaba evitar “provocaciones” por parte de la multitud que asistió al velorio. El vicepresidente díscolo Julio Cleto Cobos, en tanto, aunque anunció que concurriría, fue invitado amablemente por Aníbal Fernández a desistir de la idea.
Ricardo Alfonsín se hizo presente y esperó paciente el momento para saludar a CFK. Mientras tanto, saludó a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo que se encontraban al lado de la Presidenta.
Al mediodía, Cafiero llegó a la Casa de Gobierno. Fue entonces cuando funcionarios y militantes que se acercaban a darle el último adiós a Néstor Kirchner aplaudieron para brindarle su apoyo a la jefa de Estado.
Los mandatarios de Latinoamerica comenzaron a continuación a presentarse en las instalaciones del Salón de los Patriotas. El primero fue Evo Morales, presidente de Bolivia, seguido por Rafael Correa, de Ecuador, y de Sebastián Piñera, de Chile, acompañado por su esposa, Cecilia Morel, quien se fundió en un cálido abrazo con Cristina.
Pepe Mujica, presidente de Uruguay, llegó a la Rosada junto a Lucía Topolansky, la primera dama, saludó a Cristina y la tomó fuerte de los brazos. Luego el matrimonio uruguayo se acercó a Florencia Kirchner y también la saludaron.
La Presidenta también se emocionó luego de que una de las personas que se acercó a despedir a su marido gritara: “Hermana Cristina, viva Chile, viva América del Sur...”. El Salón de los Patriotas Latinoamericanos estalló en un aplauso y Cristina, quebrada, se abrazó a su hija Florencia.
Diego Maradona y su novia, Verónica Ojeda, y el intendente de Ezeiza, Alejandro Granados, llegaron juntos. El astro del fútbol saludó efusivamente a Cristina y a sus hijos y acompañó al féretro en primera fila.
Estuvieron presentes artistas como Andrea del Boca, Pablo Echarri, Florencia Peña, Osvaldo Santoro, Teresa Parodi y Lito Cruz.
Y por la tarde llegaron la viuda del ex dueño de Papel Prensa, Lidia Papaleo y su hermano Osvaldo. La jefa de Estado y sus hijos se pusieron de pie para saludarlos.
Los últimos en arribar fueron el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y el de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien suspendió el acto final de campaña de su candidata Dilma Rousseff, quien este domingo se presenta en segunda vuelta en las elecciones presidenciales.
Toda América Latina unida en el dolor
“Fue un gran compañero”
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que “Kirchner fue un compañero que logró sacar a Argentina del pozo en el que se encontraba” cuando asumió la presidencia en 2003, luego de la crisis del 2001, dijo durante un acto en Río de Janeiro. El mandatario brasileño explicó que tuvo que adelantar su viaje a Buenos Aires para participar del velatorio de Kirchner en la Casa Rosada y saludar a la presidenta Cristina Fernández. Lula suspendió un gran acto de cierre de campaña que tenía preparado en Pernambuco, al norte de Brasil, su candidata a la presidencia en el balotaje del domingo, Dilma Rousseff.
La nutrida comitiva de presidentes de toda América Latina que asistieron a las exequias del ex presidente Néstor Kirchner pone de manifiesto, una vez más, la decidida voluntad de insertarse plenamente en la región que demostró la Argentina en la última década.
Uno de los primeros en arribar fue el presidente de Bolivia, Evo Morales, quien aseguró que “Sudamérica quedó huérfana” con la desaparición de Kirchner.
También estuvieron presentes los primeros mandatarios de Chile y Colombia, Francisco Piñera y Juan Manuel Santos, respectivamente. Tampoco faltó el presidente de Uruguay, Pepe Mujica.
“Donde quieras que estés, Néstor, nuestro compromiso es no dar un paso atrás”, aseguró Rafael Correa, de Ecuador, al retirarse de la Casa Rosada.
Los últimos en llegar fueron los mandatarios de Paraguay, Fernando Lugo -quien se hizo presente pese a la enfermedad que lo aqueja-, de Venezuela, Hugo Chavez, y el de Brasil, Lula da Silva, que debió suspender un acto de cierre de campaña en la ciudad de Pernambuco


























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