A diferencia de lo que ocurre con otro tipo de infracción, las ordenanzas tienen en cuenta el perjuicio a la sana convivencia entre los vecinos.
Las ordenanzas previstas en el Código de Nocturnidad son estrictas, la infracción por ocasionar ruidos molestos que impidan el buen descanso de los vecinos puede costar muy cara. La norma establece un mínimo de 300 unidades de combustible súper, a partir de la cual se mide la gravedad de la infracción y se determina un total para el infractor.
"Traducido todo esto a montos de dinero, estamos hablando de entre unos 1.500 y unos 9.500 pesos finales, dependiendo de la gravedad y las reiteradas advertencias desoídas", explicó a EL LIBERTADOR el director general de Protección Civil y Gestión de Riesgos de la Municipalidad de Corrientes, Ricardo García.
El mencionado Código agrupa un conjunto de ordenanzas referidas al comportamiento de los ciudadanos, con el fin de mantener la tranquilidad y el buen orden durante las noches en la ciudad. En este documento se establece, por ejemplo, que el nivel de decibeles permitido es de 45.
"En el caso de estas infracciones no se contempla ningún tipo de posibilidad de disminuir la multa, como puede pasar en otros casos. El Código contempla que el daño producido por el volumen alto es muy perjudicial para la salud de otras personas y con este tipo de sanciones se busca más que nada, lograr una mayor concientización de la población en general", explicó el funcionario.
En cuanto a las reincidencias, García refirió que en este último tiempo la tendencia cambió y la mayor cantidad de llamadas provienen de los barrios fuera del centro. "Durante el inicio de la gestión las denuncias más frecuentes apuntaban a los boliches y locales bailables del centro y la zona de Costanera. Ahora, sin embargo, eso cambió mucho debido a los controles y las infracciones impuestas; muchos empresarios realizaron las refacciones correspondientes en las instalaciones. Pero en las casas particulares esto no ocurre y las quejas de los vecinos llegan constantemente", agregó el funcionario.
Par a cubrir la demanda nocturna, los controles están a cargo de un cuerpo de 12 inspectores que acuden a cada uno de las llamadas. "Este número se incrementa durante los fines de semanas largos, porque es cuando la actividad en las noches se acrecienta de modo considerable", finalizó el jefe de cuerpo. Estas personas son, en resumidas cuentas, las encargadas de velar por el buen descanso del resto de la población mediante su trabajo constante noche a noche.
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