Multas: Carta abierta a Gorer

 Multas: Carta abierta a Gorer
Primero, señor Gorer, debe reconocerme algo: En el multimedios que manejo reina la libertad de prensa. De hecho, usted pudo tildarme de irresponsable sin problemas en el programa “Amanece que no es poco”, de Ricardo Avaca.
Muy por el contrario, el municipio parece responder a una lógica conservadora (los conservadores de los años 30): Todos responden a la voz del amo, igual que los perritos de la vieja publicidad de la marca RCA.

En una de esas, las constantes visitas al Club Social terminaron afectando su hábito por la lectura y tiene dificultades a la hora de comprender un texto periodístico. O serán los chivitos patagónicos que, según me cuentan, constituyen su debilidad. En caso de ser así, le pido mil disculpas. Quizá no sea nada de eso y el punto pase por su tendencia a escalar, conducta que parece insumirle mucho tiempo. No se preocupe, el ejercicio siempre es bueno… Igual, sospecho que tuvo mala intención.

Si vuelve al texto, verá que el tema de la militancia de la señora Pedraza no sólo está mencionado por mí, sino que ella misma lo admite sin problemas. En cuanto a la representatividad del concejal Sequeira, lamento que no entienda el sentido último de la democracia: Las minorías también deben tener voz. Raro que, un gobierno tan amplio como para confiar el proyecto más grande de su historia a un monotributista (lo que indica, de mínima, falta de prejuicios), desestime la opinión de un colega que, al menos, se ganó el puesto en buena ley.

Lo felicito por su preocupación a la hora de defender la vida de la gente; eso sí, el artículo marcaba otra cosa. Tal como está planteado hoy el asunto, la presión sobre aquellos que están “fuera de carrera” por cuestiones económicas o de educación, resulta insoportable.

Imagine lo siguiente: Castigar a un discapacitado por la forma en que se mueve sin ayudarlo ni ofrecerle rampas. Porque como bien dije el sábado en la nota, hay gente que desconoce el ABC, y los inspectores no alcanzan para educar; menos si se topan con una mamá que tiene que ir a buscar a sus hijos al colegio. Si se pierden, los roban o matan debido a que su madre no llega (lo que en Junín es un pasaporte a la impunidad), ¿quién se hará responsable? ¿Pasó alguna vez por semejante drama? En una de esas, a usted y al Intendente que acaba de cambiar el auto, le resulta difícil de entender que existan juninenses que no saben dónde sacar un registro o no tienen plata para comprar un casco. En todo caso, por qué no castiga a las empresas que venden motos de manera indiscriminada. Camine, vaya y vea lo que pasa en los negocios del ramo.

Se lo digo claro y sin anestesia: Mientras su gobierno no solucione el tema del transporte público y siga mirando para el costado, condenan a los ciudadanos a no poder transitar libremente, lo que, no sé si sabe, está garantizado por la Constitución.

El viernes a la noche, en pleno centro, demoré varios minutos en cruzar porque una manifestación de jóvenes corría picadas sobre sus poderosas motos en pleno centro de la ciudad. Ninguno llevaba casco, y por supuesto nadie los paraba para pedirles documentos o retarlos. ¿Las cámaras? Bien gracias, mirando el espectáculo. Supongo que los inspectores estarían durmiendo. O en una de esas tiene razón Pedraza, y a los niños bien nadie los controla. En cuanto a lo de la intención recaudatoria, no debería sentirse mal. Macri, su aliado político, hace exactamente lo mismo, ubica las cámaras ahí justito donde puede pescar adentro de una pecera.

Roxana Pedraza es una mensajera. Lo dije en la nota: Sólo los malos políticos se preguntan de dónde viene, quién la manda.

Una sola cosa más que se la digo en voz baja para que nadie se entere, consejo de amigo: No crea que “la sociedad” juninense lo adoptó de manera definitiva. Algunos sí, otros definitivamente no. Digo, tanto gasto en chivito no siempre gana el corazón de la gente que, al fin del día, se lo come y termina hablando por atrás. De carne de chivito somos. Salute.

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