Mujica y una luna de miel de seis meses

El crecimiento económico y el buen clima político con la oposición, pilares de su alta popularidad
MONTEVIDEO.- El presidente de Uruguay, José Mujica, cerró ayer el primer semestre de su gobierno con un balance positivo sostenido por una altísima popularidad, una economía que crece más de lo previsto y un clima político de entendimientos con la oposición, aunque eso no lo libere de cuestionamientos.

De hecho, los principales problemas que Mujica ha enfrentado fueron con el sector de izquierda que él mismo integra: cruces internos en la coalición oficialista del Frente Amplio y presiones de los sindicatos de trabajadores.

Pero a la hora de hacer un balance, el jefe de Estado uruguayo se mostró cauto. "No suelo hacer balances y menos de un semestre; lo que hacemos es madrugar y ver si cada día podemos tener un país un milímetro mejor. Un milímetro hoy, otro mañana... y vaya a saber a dónde se puede llegar", dijo a LA NACION.

Mujica destacó además que su gobierno quiere lograr "una sociedad mejor" y que, por eso, el presupuesto general del Estado para los próximos cinco años "invierte fuertemente en educación, vivienda, protección social, seguridad e infraestructura".

El presidente explicó además que el presupuesto, que fue logrado tras "un esfuerzo grande", significará "una sinopsis de lo que va a pasar durante este gobierno". Recién enviado por el Ejecutivo al Parlamento, el presupuesto aumenta el gasto en el quinquenio un 18% real y aumenta un 42% lo destinado a seguridad.

"Este presupuesto se define por un gran sí y un gran no: sí a gastar el máximo posible para avanzar hacia una sociedad mejor y no al endeudamiento para financiar ese gasto", dijo el presidente, y precisó que el objetivo es también gastar menos que lo recaudado para que con la diferencia se pueda bajar la deuda.

El mandatario ratificó además que el gobierno tiene la intención de bajar la tasa del IVA y que "va a tratar de bajar el IRPF" (impuesto a la renta de las personas físicas).

Mujica, que asumió como presidente el 1º de marzo de este año, destacó que el presupuesto busca redistribuir para beneficiar a los más postergados y ya anticipó que recibirá críticas de quienes "esperan más" y de aquellos que acusarán "al gobierno de derrochones".

La oposición, en tanto, ha cuestionado que no se aplique una política fiscal anticíclica para tener un superávit en tiempos de bonanza.

Por su parte, Ignacio Zuasnábar, director de Opinión Pública de Equipos Mori, una de las principales consultoras del país, opinó que el balance es muy positivo. "Mujica ha superado las expectativas que la mayoría de los analistas tenían respecto a lo que podía ser su gobierno; no así las de la opinión pública, que confiaba en que el gobierno fuera bueno", dijo el politólogo a LA NACION.

La gestión de Mujica registra una aprobación del orden del 71%, y una desaprobación del 11%, lo que muestra que ya no sólo lo apoyan quienes lo votaron el año pasado.

El politólogo Adolfo Garcé dijo que la "luna de miel" que Mujica tiene con la opinión pública también "ha generado importantes expectativas que no está claro que pueda satisfacer". Garcé agregó que "por ahora la oposición no critica mucho", pero "cuando la actitud de los partidos de oposición cambie, la popularidad del presidente puede empezar a caer".

Pero, ¿por qué no lo critican? El ex presidente Julio María Sanguinetti dijo que a "la oposición como conjunto se la ve todavía sin ejercicio real", porque Mujica ha manejado bien "el camino de diálogo" y con eso "acortó distancia".

Zuasnábar, en tanto, afirmó que "a ojos del público, lo mejor de la gestión ha sido la capacidad de articulación y negociación de Mujica, su capacidad de llegar a acuerdos", tanto en lo interno como "en el plano internacional, negociando con Argentina y logrando resultados inmediatos".

Respecto a "lo negativo", dijo que "tiene que ver con características de su personalidad: habla demasiado, se sobreexpone en los medios y a veces tiene un discurso contradictorio".

Por su parte, Garcé apuntó que "lo peor fue cierta desprolijidad en la construcción de la agenda de gobierno, por marchas y contramarchas en temas importantes".

Esas contramarchas están ligadas a reacciones internas del Frente Amplio porque muchas ideas que lanzó Mujica no las pudo concretar en hechos por oposición dentro del oficialismo.

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