Mujica arremete otra vez contra los empleados públicos

A un año de la muerte del escritor Mario Benedetti, el presidente uruguayo José Mujica decidió leer el viernes, en su audición radial, El Nuevo -uno de los Poemas de la oficina de su famoso compatriota-, a partir del cual volvió a referirse al tema de la reforma del Estado y la actuación de los empleados públicos, quienes no tardaron en salir al cruce de las nuevas críticas del mandatario.
En su afán de pintar el aburguesamiento y la falta de horizontes en la que suelen caer la gran mayoría de los empleados públicos, Mujica eligió un texto de la obra que tan bien reflejó a buena parte de la sociedad uruguaya de los años 40 y 50, gris y rutinaria, en un país que disfrutaba de las mieles del Estado de bienestar. "Los funcionarios estatales son hijos de un proceso y de décadas de clientelismo para asegurar el compromiso partidario", dijo Mujica luego de leer el poema.

Acto seguido, se refirió al cansancio profundo al que están expuestos los empleados públicos tras años de labor. Viven "sin sobresaltos, vegetativamente, quejosamente, como al tranco interminable, todos los días, todos los meses y todos los años, igual, igual, sin aventuras". Dijo también que "es una verdadera cultura que está por todas partes, que no es propiedad de ningún partido y está incorporada al modo de ser y de conducirse de los orientales", aunque no soslayó destacar a "un puñado de héroes anónimos", que tienen "alma de servidores de la nación que frecuentemente son odiados por sus compañeros y no son premiados por nadie".

Al igual que días atrás, cuando dijo que los funcionarios eran "sustituibles", desde la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado no dudaron en contestarle. "Debe tener alguna intencionalidad atrás. Algo tiene que haber. ¿Por qué tiene ese ensañamiento con los públicos? ¿Por qué habla tanto? Tiene que explicar por qué tiene esa impronta durísima", preguntó el secretario general, Joselo López. "Mientras el presidente siga hablando y no concrete, lo único que se logrará es construir una cortina de humo", añadió en alusión a cierto estilo de Mujica de poner demasiadas iniciativas en debate público y no lograr avances reales mediante proyectos legislativos. Con todo, en su discurso de cierre del II Congreso de Trabajadores estatales de Latinoamérica y el Caribe, celebrado en Montevideo el fin de semana, Mujica envió señales para enfriar el enfrentamiento que empezó a gestarse cuando, antes de asumir, planteó su pretensión de implementar una ambiciosa reforma de la administración pública inspirada en el modelo de Nueva Zelanda.

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