Mujeres del pueblo toba subsisten en Corrientes sin abandonar sus raíces

Integrantes de la comunidad toba que trabajan en la peatonal Junín hablaron sobre el significado del Día del Aborigen Americano. Recordaron la historia de sus antepasados que les contaron sus padres y la que repiten a sus hijos. De respeto y de dignidad como pueblo.
EL DATO

En total son 18 mujeres de la comunidad toba que diariamente llegan a la ciudad a trabajar. Dicen que en Resistencia es más complicado.

LA CIFRA

400 Son en números estimativos las víctimas de la masacre de Napalpí ocurrida en 1924.

En todo el continente se conmemora hoy el Día del Aborigen Americano. Se trata de una fecha cara al recuerdo de los pueblos originarios pues remite a viejas y devastadoras masacres de pueblos enteros. A eso se refirió una mujer toba de 78 años que vende "hiervas medicinales" en la peatonal Junín, quien comparó la masacre de Napalpí con la muerte de soldados en Malvinas. Es la misma muerte, la misma historia.

Pese a ello, esta y otras mujeres, integrantes de la comunidad Toba de Resis-tencia que encuentran en Corrientes un lugar para trabajar, compartieron con El Litoral sus inquietudes, re-saltando en un día como el de hoy el respeto que reciben de las personas que transitan a diario por las calles de la ciudad.

De hecho, un paisaje cotidiano del centro de la ciudad son estas damas, integrantes de los pueblos originarios del Chaco que comercializan “remedios naturales”. Alre-dedor de 18 mujeres llegan de lunes a sábado desde el barrio Toba. Algunas de ellas contaron que en Resistencia la Municipalidad no les permite vender en la peatonal, aunque sí en las pérgolas de la plaza 25 de Mayo pero no tienen lugar. Esa restricción las impulsa a venir.

Con sus manteles sobre la vereda y sentadas en un pequeño banquito, contaron que se acercan muchas mujeres a consultar sobre sus productos y que recaudan entre 50 y 80 pesos por día. Aclararon que durante fechas de pago, la recaudación es mayor pero que sólo les alcanza para la comida y el transporte.

Al estar diariamente fuera de sus lugares de origen y lejos de sus costumbres, la adaptación se impone como una necesidad, mediada por el respeto que tienen y reciben de las personas que transitan frente suyo.

Todas las mujeres consultadas para esta nota dijeron que en ningún momento fueron insultadas aunque una de ellas comentó que sólo hubo dos hechos aislados: un hombre y una mujer que pidieron “sacar este basural” de la senda peatonal, se-ñalando así a los remedios que se venden. Respecto a los turistas dicen que no les in-comoda que saquen fotografías.

Al ser consultadas sobre las necesidades que tienen como trabajadoras, María (45), Agustina (43) y Lidia (56), coincidieron que esperan poder colocar mesas o un stand para tener más comodidad. Por otra parte, dijeron que pueden recibir donaciones cómo zapatillas, ropa o útiles para sus hijos.

Desde otra óptica, tímidamente pero aprovechando la ocasión, Agustina contó so-bre sus sentimientos como integrante de una comunidad originaria. "Hace dos se-manas murieron seis aborígenes en Castelli, fueron a un cumpleaños en un ca-mión que perdió el control y en ningún medio salió la noticia, nunca se habla de nosotros". Se trata de una realidad, un “olvido” sistemático que los borra de esa misma realidad.

En ese marco hablaron sobre lo que significa el Día del Aborigen y todas coincidieron en que recuerdan la historia de sus antepasados. Una de las entrevistadas relató: "Mi mamá me contó que sufrió mucho y eso les cuento a mis hijos".

Una abuela de 78 años, que prefirió el anonimato, con su mirada profunda y la voz quebrada dijo que no festeja ninguna fecha porque mataron a muchos de sus familiares. “El día de hoy me re-cuerda al monte, a mis abuelos que murieron en Napalpí igual que los soldados de Malvinas de lo que tanto hablan ahora. Hace falta conocer mucha historia”, remarcó.

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