"Las mujeres se animan a denunciar cada vez más"

"Las mujeres se animan a denunciar cada vez más"
María Cristina Muñoz y Natalia Atencio, madre e hija respectivamente, crearon "Mujeres de fuego", una ONG que busca concientizar y ayudar a mujeres que son víctimas del maltrato.
María Cristina Muñoz (59) y Natalia Atencio (36) son madre e hija, pero también amigas y socias en la búsqueda por concientizar y ayudar a las mujeres que las rodean y que son víctimas del maltrato.

Natalia fue golpeada y agredida de innumerables maneras. Su madre, vivió la impotencia de verla internada, con las costillas rotas, cuatro hijos, sin un peso y con mucho miedo. Después de la tragedia, hace dos años, juntas formaron un grupo llamado Mujeres de Fuego, que va creciendo día a día, tienen más adeptos y hasta obtuvo reconocimientos gubernamentales.

"Las mujeres se animan a denunciar cada vez más, por suerte. Nuestro trabajo es fundamental para sacarlas del pozo", se alegran.

¿El desafío de las mujeres de fuego? Acudir cuando las necesitan o intervenir cuando hay casos de urgencia. Escuchar y ayudar de muchas formas. Con talleres para aprender oficios, charlas testimoniales, comida y hasta un refugio para dormir en momentos de urgencia cuando las golpeadas y manoseadas vecinas no saben dónde ir.

Ambas viven en el barrio Bernando Raskin, de Godoy Cruz. "Es un asentamiento", aclara María Cristina. Es que "con las necesidades económicas, despegarse de un hombre golpeador, cuesta mucho más", agrega enseguida, pero su hija advierte con la piel curtida: "No hay clases sociales ni nada que te salve, sólo estudiar, darte cuenta, quererte y poder ver los primeros síntomas". En diálogo con este diario, madre e hija comparten su experiencia, hablan de sus sueños y de lo que falta para seguir dando una mano.

- Mujeres de fuego. ¿Por qué el nombre?

- María Cristina: Fue una decisión de todas las chicas que empezamos. La mujer que sufrió la violencia y sufrió golpes ya no se arrodilla. Ya nadie hace leña del árbol caído. Ahora nosotras somos el fuego en sí mismo. Ya estamos curtidas.

- ¿Cómo trabajan generalmente?

- Natalia: Actuamos, en la mayoría de los casos, gracias a mujeres que nos hacen la denuncia anónima. O si nos enteramos de que algo raro pasa nos metemos de alguna forma a las casas; con la excusa de vender cosméticos y esas cosas.

- ¿Cómo empezaron? ¿Cuál fue el disparador?

- M.C: Hace dos años. Mi hija arrancó con esto. Ella quería ayudar porque había pasado por un infierno. Yo, buscando ayuda para ella, conocí el tema y la acompañé.

- ¿Usted no sufrió violencia con su marido, sino a través del dolor de su hija?

- M.C: Exacto, me llegaba a través de ella. Mi marido nunca me levantó la mano, ni me insultó. Por eso fue shockeante para mí. En mi casa no se vivió la violencia y mi hija tiene un carácter muy fuerte. Yo no entendía, pero la veía muy mal y sentía impotencia. La llevé un día a ver una obra de teatro que hablaba sobre violencia y desde ese día me dijo que quería ayudar a otras mujeres.

- Natalia, ¿querés contar que te pasó?

- N: Me tocaron dos locos. Reincidí, quizás porque me quedó un daño psicológico muy grande. Creía que yo ya no servía para nada. El primer matrimonio lo tuve a los 15 años, pero recién después de 10 años juntos comenzó la violencia. El se hizo adicto y todo se arruinó.

- M.C: O se tiene adicciones fuertes o se está verdaderamente muy loco.

- Natalia, entonces sin drogas, ¿era un santo tu ex marido?

- N: No. El problema venía de antes. Yo no veía todo esto. Yo naturalicé la violencia. Empezó siendo verbal. Ahora me di cuenta que la persona violenta empieza despacio hasta llegar al extremo. Yo estuve al borde de la muerte. Un riñón descolgado y traumatismo de cráneo. Muy grave.

- M.C: Yo abría los ojos cuando este chico le pedía perdón con bombones y flores. Y se reconciliaban.

- ¿Y cuánto duraba la reconciliación?

- N: Duraba hasta un mes, a veces. Todo era amor y por cualquier cosa, él hacía un click en 2 minutos y podía hasta matarme. Y para mí no era malo, pensaba que en algo yo me había equivocado. El me manipulaba. Llegué a pensar que si le contestaba mal me merecía el golpe. Y eso que yo tenía un carácter terrible.

- M. C: Ella estudiaba karate, siempre tuvo sus ideas. Por eso como madre, no lo podía creer.

- ¿Cómo te deshiciste de una persona violenta?

- N: Uno me abandonó, por suerte, y al otro lo mataron en una balacera, en la que estaba involucrado. Yo vi que estaba equivocada. Mis hijos ya veían la violencia en la pareja y hasta el día de hoy me cuesta cambiar el chip a los dos varones con el trato hacia mí y sus hermanas. Hace dos años que estoy sola y muy tranquila.

- ¿Hubo mucho miedo en el barrio para sumar mujeres que escuchen y sean más concientes?

- Primeros nos juntamos 6 mujeres y hoy somos el doble en la comisión directiva. Ahora nos piden ayuda. Han escuchado nuestras charlas más de 100 mujeres. Pero al principio nos metíamos camufladas, ofreciendo cosméticos o algo para ayudarlas a salir.

Habiendo tanto Consejo de la mujer, ayuda municipal y provincial contra la violencia de género, ¿qué consideran que tienen ustedes que no puede brindar ningún otro organismo conformado por profesionales?

- N: Nosotras vivimos la experiencia. Eso cambia todo. Claro que sirve leer, escuchar, estudiar. Pero nosotras contamos las historias vividas. Y todo lo hacemos sin interés, sin lucro. Nos importa que las mujeres sepan que hay salida.

M.C: Lo hacemos de corazón, sin fines de lucro. Yo no quiero que las madres sufran como yo sufrí.

- ¿Ustedes hacen denuncia a la policía ante un caso grave?

- M.C: No porque no te toman la denuncia y si vas al psiquiatra te dan una pastilla y te drogan, porque llegás nerviosa y te quieren calmar. Pero no te resuelve el entorno. Nosotras no judicializamos nada. Damos el consejo de denunciar, pero ayudamos con las cosas chiquitas. Enseñando a coser, a cocinar, a vender. Para que las mujeres tengan una salida cuando decidan abandonar el hogar.

- ¿Hay un tipo de perfil de mujer que se engancha con un hombre violento?

- N: Cualquier tipo de mujer. Puede ser estudiada, bruta, violenta o pacífica. Cuando te toca, te toca. Conocemos una chica que es psicóloga, es inteligente, y que el novio la había aislado de sus seres queridos para después manipularla y dominarla.

- ¿Y qué le aconsejan a las mujeres para prevenir esa manipulación?

- N: Hay señales. Todo se enseña para estar alerta. Cuando el hombre quiere dominar la situación, es peligroso. Porque después empieza alejarte de tus seres queridos y ahí sonaste. O cuando empieza a desvalorizarte ya es una señal.

- M.C: Desde el noviazgo ya se nota cuando el chico es violento.

- N: Por ejemplo: a la primera vez que te levanta la mano, no hay vuelta atrás. Después te amenaza con suicidarse si no volvés. Es una rueda viciosa.

- ¿La condición económica complica más?

- N: En este sector mucho. Hay mucha violencia económica, que viene acompañada con otros tipos de violencia. Las mujeres tienen miedo porque generalmente tienen muchos hijos y no trabajan.

- ¿Qué necesitan, qué les falta para brindar una ayuda integral a sus vecinas?

- N: Necesitamos un refugio para las mujeres maltratadas. Tuvimos que convencer a varias vecinas que se fueran de su casa, pero a veces no tienen dónde ir. Una vecina se fue a La Rioja seis meses a la casa de unos parientes y tuvo que dejar a sus hijos con su esposo. Cuando volvió tenía 20 años menos, más fuerza y estaba en paz.

- MC: Yo soy repostera y hago panadería. Entonces hacemos talleres para enseñarles a las chicas con la idea de que tengan una salida laboral. Que no estén al lado de un golpeador por miedo a no sobrevivir. Necesitamos lugar para dar talleres y para hacer las charlas. A veces no entran todas en mi casa. Ayudó la UNCuyo y la Municipalidad pero aún queda mucho por hacer.

- ¿Notan mayor conciencia en los organismos públicos frente a la violencia de género?

- N: No, es puro cartel, nomás. No nos metemos con la policía, la vez que fui a denunciar un acto de violencia me dijeron que tenía que ir con el ojo en la mano para que den bolilla.

- M.C: Hace años que estamos luchando por ésto y vemos que nada cambió. Los policías siguen cubriendo a los hombres. Son machistas. Recién cuando matan a la mujer el hombre queda preso. Y yo me pregunto, ¿para qué? Un lugar para dormir y herramientas para ganarse la vida son fundamentales. Sin eso, ¿qué sentido tiene?

Para pedir ayuda o brindarla, llamar al 155266159 (María Cristina Muñoz)

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