Es la primera conclusión de los forenses; será partir del 16 de enero; presionan al juez para que la detenga
Susana Freydoz, la esposa del gobernador rionegrino Carlos Soria, está en condiciones psquiátricas de prestar declaración indagatoria como responsable del asesinato de su esposo , según las primeras conclusiones de los médicos forenses que la revisan desde hace dos días, dijeron a LA NACION fuentes judiciales.
Freydoz , que está recluida en la casa de su hermana en Allen, ayer fue nuevamente sometida a una batería de tests y a largas entrevistas que estuvieron a cargo del doctor Ricardo Rizzo, perito oficial contratado por el Poder Judicial, y del doctor Carlos Cornaglia, perito de parte contratado por los hijos de la acusada.
Tras esas entrevistas, los médicos ya le comunicaron al juez Juan Pablo Chirinos que la señora está en condiciones de ser indagada, lo que implica que ya superó su estado de intoxicación por las pastillas que la mantenían sedada desde el 1° de enero, cuando le disparó a su marido en una chacra de las afueras de esta ciudad.
Los dos expertos aún deben decidir si hoy realizan una última ronda de entrevistas con Freydoz, que ya fue interrogada en su casa y en el consultorio del cuerpo médico forense provincial, situado en el edificio vidriado de los modernos tribunales de General Roca.
Luego ellos emitirán un dictamen no sólo sobre su situación actual, sino sobre si es posible determinar su estado psíquico en el momento del asesinato. Esto es importante para su defensa, porque su abogado, Alberto Riccheri, sostiene que la mujer es inimputable, dado el estado en que el que se encontraba tras los festejos de Año Nuevo, cuando había consumido dos tranquilizantes -que se le suministraban desde hacía dos años- y bebidas alcohólicas.
De todos modos, el juez Chirinos no será quien indague a Freydoz, sino su colega Emilio Stadler, juez natural del caso, que anticipó el retorno de sus vacaciones para hacerse cargo de la causa a partir del 16 de enero.
El juez Chirinos ayer reconoció que hay "muchísima presión para detener" a Freydoz, especialmente de dentro del Poder Judicial. No obstante, el magistrado aclaró que no se refería a presiones políticas, sino de los propios empleados tribunalicios y de otros juzgados, dado que la perspectiva de pena en el caso de Freydoz es de prisión perpetua.
Pero una jurisprudencia rionegrina, contemporánea de otras de la Cámara de Casación, estableció que la detención preventiva es aplicable cuando hay riesgo de fuga o de que se perjudique la recolección de pruebas, sin importar la gravedad de la eventual condena. En el caso de Freydoz, el juez lo entiende así. Para el magistrado, el problema más grave no es que Freydoz se fugue, sino que atente contra su propia vida.
"En este caso hay muchísima presión para detener a la señora Freydoz. La gente pide que se la detenga, no se sabe bien para qué, y el fiscal ni siquiera lo solicitó", dijo, y remarcó que "lo más complicado son las presiones internas, desde dentro del Poder Judicial"
Chirinos reconoció que la estrategia de la inmutabilidad "en este momento es la única que la dejaría [a la mujer] fuera de la cárcel", pero advirtió que se trata de "una defensa bastante difícil de probar". Esto es porque no sería culpable.
En cambio, aclaró que si se constatara que actuó en un estado de "emoción violenta", según el Código Penal, le correspondería una pena de prisión de "10 a 25 años" porque se trata de un homicidio agravado por el vínculo.
"No es una estrategia que la defensa use, si quiere dejar a su cliente fuera de la cárcel", aseguró..


Comentá la nota