Ya suman 760 y hay cientos de desaparecidos; es "una gran calamidad", dijo Hu Jintao
Según el último balance oficial, el total de muertos por el sismo de 7,1 grados que golpeó a China trepó a 760, y se espera que aumente aún más, ya que hay 243 desaparecidos y más de 11.000 heridos, muchos de ellos de gravedad.
"Su desastre es nuestro desastre; su sufrimiento es nuestro sufrimiento. Mientras exista la menor esperanza, haremos todos los esfuerzos por encontrar a sus seres queridos", prometió el primer ministro chino, Wen Jiabao, que viajó especialmente a la zona afectada, ante una multitud de damnificados en Jiegu.
"El terremoto fue una gran calamidad que causó grandes pérdidas. El gobierno está organizando acciones de emergencia. Por eso, decidí regresar inmediatamente a China", afirmó desde Brasil el presidente Hu Jintao, que acortó su visita a ese país y canceló el resto de sus compromisos en su gira latinoamericana, que incluía visitas oficiales a Venezuela y Chile.
Mientras miles de aturdidos sobrevivientes vagaban por las calles polvorientas de Jiegu y se disponían a pasar su segunda noche a la intemperie, caravanas de camiones con alimentos, agua, ropa y tiendas de campaña arribaron a la remota región montañosa para ayudar a las más de 100.000 personas que han quedado sin hogar. "El agua y la comida están comenzando a llegar, pero no es suficiente. Son imprescindibles artículos de primera necesidad, medicinas y más alimentos", dijo un vocero del gobierno local.
Por otro lado, los rescatistas señalaron que la altitud de la zona afectada, de unos 4000 metros, dificulta las tareas de búsqueda. "Son mucho más exigentes física y técnicamente, debido a la escasez de oxígeno", explicaron.
También las réplicas, las gélidas temperaturas y los fuertes vientos dificultan las tareas de los socorristas, que no obstante lograron extraer con vida a 1045 personas sepultadas. "¡Gracias, gracias, no lo olvidaré nunca!", gritó una adolescente luego ser rescatada.
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