Crece la tensión con la comunidad aborigen que reclama la desmilitarización de las tierras que ocupan. El primer mandatario colombiano insinuó que los indígenas responden a la guerrilla.
Al menos un muerto, un número indeterminado de heridos y 30 soldados retenidos provocaron ayer los choques entre efectivos del ejército colombiano e indígenas en dos poblaciones del departamento sudoriental del Cauca. Los enfrentamientos siguen a los hechos registrados el martes, cuando cientos de indígenas de la comunidad Nasa sacaron a la fuerza a un grupo de soldados instalados en una base sobre el cerro Berlín, población de Toribío. La Organización Nacional Indígena (ONI) confirmó que el muerto es un joven aborigen de 22 años de edad.
Elber Aranda, vocero de las comunidades indígenas del Cauca, dijo que a raíz de la muerte de su compañero “decidimos retener a unos 30 soldados que estaban en el lugar” desde donde partieron los disparos. “Hoy (por ayer), a las 11 de la mañana, el ejército asesinó a uno de nuestros compañeros en territorio campesino, en territorio que hace parte de nuestro resguardo, y por eso los tenemos (a los 30 soldados) en medida de retenimiento para que ellos respondan por el asesinado del compañero”, dijo Aranda en unas declaraciones radiales.
Entre tanto, el ejército retomó el cerro Berlín, en Toribío, con el envío de más tropas y policía antimotines al lugar, lo que conllevó al enfrentamiento con los indígenas de la zona, que intentaron de nuevo desalojar a los militares. Voceros indígenas aseguraron que en las refriegas resultaron heridos entre tres y seis de los suyos, mientras que el ejército desmintió la versión. “En ningún momento abrimos fuego, se hizo una presión sobre los indígenas”, dijo el coronel José Antonio Pereira, comandante encargado de la retoma en Toribío, quien agregó que no es al ejército al que le corresponde entablar diálogos con los indígenas sino al gobierno.
"El diálogo no me corresponde a mí, como ejército nacional me corresponde mantener y asegurar esta parte alta y punto estratégico para la defensa de la población de Toribío”, declaró el coronel en tono marcial. Los indígenas aseguran que la decisión de expulsar de sus territorios a las tropas obedece a la necesidad de tener un espacio de paz para sus comunidades asediadas por la confrontación entre militares y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
El presidente Santos advirtió a través de un mensaje en su cuenta de Twitter, que no quería “ver ni a un solo indígena en las bases militares. Esa es la orden desde anoche”, y agregó que el ministro del Interior, Mauricio Renjifo, “está autorizado para abrir mesa de diálogo con indígenas cuando cesen agresiones”. Tanto Santos como el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, insinuaron que los indígenas que atacaron a los militares estarían infiltrados por la guerrilla, y pidieron a la fiscalía que investigue esos supuestos nexos. Los indígenas niegan tales afirmaciones y reiteran que no quieren al ejército en sus territorios. «
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