La muerte de Píccolo inquieta al Gobierno

La aparición en las noticias de sospechas sobre el supuesto suicidio de Néstor Píccolo, el emblemático jefe de la Brigada de Investigaciones quien, según las primeras informaciones oficiales, se mató de un tiro con su arma reglamentaria a fines de noviembre del año pasado, inquietó a la opinión pública.
Hoy, las dudas vuelven a surgir. El caso reaparece como una piedra más en la pesada mochila que el Ejecutivo debe llevar sobre sus espaldas en materia de seguridad. La conmocionante muerte del oficial de policía, ocurrida a metros de la Brigada de Investigaciones, vuelve como en una pesadilla para el Gobierno.

A lo que se consideraba un tema cerrado, aparecen interrogantes que amenazan con cambiar la carátula del caso y pasar todo a manos de la Justicia, ya que hasta el momento la investigación estaba a cargo de la fiscal María Luján Sodero.

Pero ¿qué es lo que determinó un giro tan brusco en la investigación del polémico caso?. El resultado del guante de parafina -una prueba que demuestra la existencia de pólvora en las manos tras el disparo de un arma de fuego- resultó negativa para Píccolo. Tanto es así que la propia fiscal Sodero pidió al Cuerpo de Investigación Fiscal (CIF) la reconstrucción virtual de la mecánica del disparo y de la trayectoria del proyectil que finalmente le quitó la vida.

La pregunta es si esos estudios no se tendrían que haber hecho antes o, en todo caso, porqué el resultado del guante de parafina se conoce recién ahora, seis meses después del caso.

“Recién ahora solicitan pericias balísticas de trayectoria y planimetría, cuando estos datos debieran estar mucho más que claros en el expediente. Pero el colmo es que esa reconstrucción se va a realizar en computadora con software especial pero sin el testimonio categórico del cuerpo de la víctima, de quien no se ha solicitado su exhumación” afirmaron excompañeros de Píccolo.

Como sea, desde la Procuración, a cargo de Pablo López Viñals (quien justamente tiene a su cargo al CIF y a los fiscales) informaron que esos estudios estarán listos esta semana. Nada se dijo de una posible exhumación del cadáver de Píccolo, aunque todo indica que así será. Y las dudas vuelven también a aparecer sobre el CIF y su capacidad de pericias.

Los complejos laboratorios con los que cuenta la unidad, los expertos que están al frente de los estudios y la cantidad de personas que trabajan en el organismo, hacen pensar que hasta el momento no se logró justificar semejante inversión y despliegue.

Así lo demuestra la realidad del caso Píccolo. Tampoco hubo un aporte de significativo y concreto en relación a los restos humanos hallados hace semanas en Cafayate y, sólo por mencionar otro caso, tampoco dejaron certezas sobre los restos de las turistas francesas halladas en San Lorenzo. Demasiados casos impactantes para tan poco resultados.

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