La muerte de una joven salpica de sospechas a dos hospitales

La muerte de una joven salpica de sospechas a dos hospitales
La familia de Natalia Soto, que llevaba siete meses de gestación, sostiene que en el Hospital Gandulfo, de Lomas de Zamora, en el Mélendez de Adrogué y en la Clínica Passo, de Temperley desestimaron el cuadro clínico de la joven, que habría tenido un ACV. Desde el centro de salud de confirmaron que “se inició una investigación y se separó a los médicos que intervinieron”.
Luego de que la familia de Natalia Soto denunciara que la joven, que estaba embarazada de siete meses, murió por “mala praxis” de los médicos del Hospital Gandulfo, de Lomas de Zamora, de la Clínica Passo, de Temperley, y del Hospital Lucio Meléndez, de Adrogue, comenzó una investigación que intenta ahora esclarecer qué sucedió con la joven, que habría tenido un ACV. Antes de morir, la chica fue sometida a una cesárea y su hija, prematura, lucha por sobrevivir en la terapia de Neonatología del Meléndez, desde donde admitieron que se separó a los médicos que intervinieron en el caso, hasta tanto se compruebe si tuvieron o no responsabilidad en el hecho.

Según sostiene Matías Burgos, esposo de Natalia, el miércoles la joven despertó “con un fuerte dolor de cabeza y rigidez en el cuello”, razón por la cual él la llevó primero a una clínica de Temperley que tenía por su obra social, aunque “como no había médicos”, pagó “una consulta particular en la Clínica Passo” donde “una médica de guardia le tomó la presión y le dijo que para ella estaba bien, pero que debía hacerse atender por una obstetra”.

“Desde allí fuimos al Hospital Gandulfo. En la guardia de la maternidad le recetaron un paracetamol y le dijeron que lo que tenía tal vez era estrés”, señaló el marido de la joven en declaraciones a los medios.

Según el hombre, la mujer volvió a su casa, pero luego lo llamo su suegra para decirle que los síntomas de Natalia habían empeorado, razón por la cual la llevaron al Meléndez.

“Cuando llegué, no nos reconocía, y tenía movimientos involuntarios. Estaba prácticamente abandonada en una camilla. Salió una doctora que me dijo que le hicieron un análisis de sangre que estaba bien, que ya estaba todo chequeado y que más que no le podía hacer porque si no se quedaba quieta no la podía atender. ‘Así de nerviosita como la veo no la puedo atender, que pare de moverse porque así no puedo trabajar’”, relató el hombre que le dijo la profesional.

Según Burgos, luego de escuchar los latidos del bebé, desde obstetricia “la derivaron a guardia clínica, donde Natalia fue puesta en una camilla para que la revise una doctora, pero en ese momento entró otra urgencia” y entonces la chica “quedó en un pasillo”.

“Vino otro médico, le expliqué lo que tenía mi mujer y dijo que así como estaba no la iba a poder atender y le dio un calmante para que se duerma. Después no volvió nunca más”, denunció el joven.

El hombre relató que Natalia quedó luego al cuidado de su hermana, y que fue ella quien se dio cuenta que la chica comenzó a respirar con dificultad, razón por la cual “le pateó la puerta a los médicos para que la atiendan”.

“Los médicos la pasaron de urgencia al quirófano para hacerle la cesárea y luego salió este mismo médico (el del calmante) a decir que ella había fallecido y que la bebé estaba complicada”, señaló Burgos.

En cuanto a la recién nacida, Abigail, su padre contó que “está estable en terapia intensiva de neonatología”.

“A Natalia la dejaron morir, no le hicieron tomografía porque no tenían la voluntad ni la actitud. Lo único que le hicieron en Adrogué fue un análisis de sangre, en 6 horas nunca le tomaron la presión. Los doctores que intervinieron no pueden seguir trabajando porque no tienen la intención de sanar a nadie, no pueden seguir matando gente como si nada”, reclamó el hombre, que aseguró que radicó la denuncia en la Justicia de Lomas de Zamora.

Además de Abigail, Natalia tenía un hijo de 3 años “que es el que está más triste, se angustia y se sienta en el lugar en el que se sentaba la madre” y una hija más grande.

Desde el Hospital Lucio Meléndez le aseguraron a este medio que “se inicio inmediatamente una investigación interna presumarial que está en pleno curso y mientras tanto se ha decidido separar a los médicos que intervinieron ese día”.

La directora ejecutiva de la institución, Carolina Roca, vaticinó que “la investigación va a ser rápida” y sostuvo que “se actuará en consecuencia”.

Además, señaló que “hay un protocolo para tratar a los pacientes que llegan al hospital con síntomas de ACV” pero que todavía “no se sabe por qué los médicos actuaron como actuaron”.

Desde el Hospital Gandulfo en tanto, aseguraron a Info Región que revisaron sus estadísticas y “no hay registro de que la paciente haya pasado por la guardia de maternidad” del centro de salud.

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