Los vecinos de la casa donde se realizó la fiesta que acabó en un caso de gatillo fácil se quejaron de la inseguridad y de los "chicos armados". Se sienten desprotegidos y temen que el panorama empeore.
Los vecinos del Barrio Palumbo, donde fue asesinado durante la madrugada de este sábado Franco Díaz, hablaron acerca de la inseguridad en la zona. "La policía ya no va a venir cuando la llamemos, y la fiestas se van a seguir repitiendo", explicaron. Muchos de estos pobladores han decidido mudarse de barrio, ya que, aseguran, estas situaciones van a continuar.
Con reserva, los vecinos dialogaron con El Sol Online sobre las fiestas que se hacían en la casa de la familia Grigor. "Era sabido que esto iba a terminar así", manifestó Ana, una mujer que vive en esta popular pueblada.
Ana hacía referencia al trágico desenlace de la fiesta organizada el viernes por la noche, que terminó con la muerte de Franco Díaz en un caso de gatillo fácil. Sin embargo, esta no era la primera vez que los jóvenes se juntaban en esta casa, ni tampoco la única vez en que los uniformados se hicieron presentes.
Si bien los vecinos están asustados y prefieren no dar sus apellidos por temor a represalias, manifestaron que la situación era predecible. Incluso hablaron de otros tiroteos anteriores entre los mismos jóvenes que se acercaban a entretenerse. "Ya se habían agarrado a tiros entre ellos en febrero", manifestaron.
Alejandra, otra señora del lugar, aseguró que en la casa de los Grigor hacían fiestas casi todas las semanas, y agregó que la policía había ido en otras ocasiones. "Venían y les decían a los chicos que bajaran la música y se volvían a ir", declaró.
A pesar de que la gente de esta zona veía un conflicto, lo que se vivió durante la madrugada de este sábado fue más allá de lo que nadie pudo imaginar. "Escuché los tiros y fui a buscar a mis hijos. Nos encerramos con ellos y mi marido en una pieza y veíamos como los chicos se colgaban de la medianera. También escuchábamos como corrían por el techo de la casa", comentó Ana, recordando lo ocurrido.
Para muchos esta fue la gota que colmó el vaso. El miedo ha hecho que algunos decidan mudarse de barrio, asustados por una situación que parece no tener fin.
"Muchos de los jóvenes andan armados. Un día dudé de ir a trabajar porque por la cuadra de mi casa caminaban tres chicos armados", declaró otro hombre que vive en la zona.
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